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jueves, febrero 15, 2007

La buena mesa


Hoy en día no hay cadena de televisión que se precie que no tenga un programa de cocina en que un cocinero, más o menos famoso, se empeñe en animarnos a elaborar sabrosos platos, desde los más tradicionales a los más novedosos y desde los más fáciles hasta los más complicados. Es como si de pronto resurgiera ese aprecio por la buena mesa de la que en nuestro país estamos más que sobrados, conocida es la cocina tradicional de todas las regiones, toda ella exquisita y de buena calidad.

Pero al igual que en nuestros tiempos hay gastrónomos un tanto excéntricos, llenos de manías y pelín exagerados, en la antigüedad, donde los banquetes eran famosos por su abundancia y variedad de platos, también existían.

Quizás el más famoso fue Marco Gavio Apicio, romano que Vivió su excéntrica vida en la época de los emperadores Augusto y Tiberio y posiblemente autor del libro “De re coquinaria” que está formado por diez libros, y digo posiblemente porque hay quien piensa que este libro no es la obra original y que sólo es una recopilación a la que se le fueron añadiendo anotaciones a lo largo de los siglos.

Este personaje estaba completamente obsesionado por la gastronomía hasta convertirse en un extravagante que no escatimó en gastos para conseguir que los mejores cocineros, ganaderos, bodegueros, artesanos y todo aquel que le pudiera proporcionar los mejores artículos y los más exóticos, trabajaran para él, para poder así elaborar los platos más refinados con que agasajar a sus invitados y disfrutar él mismo. Se cuenta que en una ocasión uno de los platos ofrecidos se componía de miles de lenguas de flamenco rosa e igual número de sesos de ruiseñor.

Entre sus “especialidades” nos podíamos encontrar con:
“Vulvas de cerda rellenas”: Carne de cerdo picada adobada con pimienta y comino pulverizado, dos puerros, piñones y garum. Rellenar con ese preparado las vulvas bien limpias, cocerlas en agua con aceite, garum y finas hiervas.

“Pastel de rosas”: Separar los pétalos de rosas y ponerlos a macerar con la salsa garum. Preparar cuatro sesos macerados con granos de pimienta. Añadir a los sesos el líquido de la maceración de los pétalos, ocho huevos, una taza y media de vino y una taza de aceite, se fríe esta pasta, se espolvorea de pimienta y se sirve adornado con pétalos de rosa.

Importantísimo saber hacer la salsa garum ya que está presente en prácticamente todos los platos. Más o menos, con algunas variaciones dependiendo de la zona en donde se elabore, la receta sería esta:

Colocar en un recipiente vísceras y sangre de pescados (sobre todo de caballa y también atún) y se sala. Se añade morralla de carne fina (anchoa, salmonete, morena) y se vuelve a salar todo por igual. La mezcla se deja al sol para reducir el agua, removiéndolo a menudo. Cuando han pasado varias semanas y la mezcla se ha secado, se filtra, con una cesta, una tela o perforando por debajo el recipiente, y se recoge el líquido que suelta. Ese líquido es el liquamen o garum.

Si somos capaces de soportar durante todo este tiempo el aroma que la mezcla debe de desprender, ya tendremos la salsa a nuestra disposición.

Además de estas “exquisiteces”, se dice también que inventó un procedimiento para alimentar a las truchas con higos para engordar su hígado o que era capaz de fletar un barco para viajar hasta Libia para comprobar si las quisquillas eran tan grandes como decían. Todos estos despilfarros se los podía permitir gracias a la cuantiosa herencia que había recibido de sus padres, pero ya se sabe, cuando se sacan los dineros de la faltriquera a manos llenas y a cambio no entran, esta empieza a adelgazar a ojos vista, cosa que no pasó desapercibida a Marco Gavio Apicio que temiendo perder su tren de vida, decidió tomarse una copa de veneno antes de que llegara el momento de renunciar a sus platillos favoritos.

Después de leer estas recetas y alguna más que omití, tengo claro que el libro “De re coquinaria” no entra en mi casa, me quedo con mi fabada, mi pote asturiano y mi arroz con leche.

38 Comments:

Blogger Isabel Romana said...

Hola leodegundia. Yo he probado en Roma un plato que cocinan en un restaurante llamado "Spirito di vino", en el Trastévere y que dicen ser la receta del cocinero de Julio César. La verdad es que el sabor es bastante raro, les ponían muchas hierbas, miel, y esa mezcla de sabores no nos resulta muy familiar. El restaurante, en cambio, es encantador. El dueño de llama Catalano y, según cree, su familia llegó a Roma de la mano o siguiendo a los Borja, que como sabéis, proceden de Xátiva y como hablaban catalán (y que me perdonen quienes dicen que el valenciano y el catalán son lenguas distintas) eran conocidos en Roma como "catalanes". El restaurante está en un edificio medieval que, según dicen, fue la primera sinagoga en Roma. Y en lo que hoy es la bodega, al nivel del s.II d.C. se encontró la famosa escultura El Apoximenon, en los Museos Vaticanos, y a la calle lateral se le llama por ello el vícolo del Atleta. Menudo rollo, todo por hablar de cocina romana antigua...

febrero 15, 2007 11:26 p. m.  
Anonymous Xa said...

A medid que leía las recetas se me iba revolviendo el estómago, "kajkooooooooo", es que comían cosas muy raras....lenguas de flamenco rosas :-O, mira cómo me quedé con los ojos como platos ;-)

Yo también me quedo con nuestra maravillosa cocina, no tiene nada que envidiar !!!!!


Abrazos.

febrero 16, 2007 12:19 a. m.  
Anonymous unjubilado said...

Yo en estos días tan aciagos para mi cocina, mi receta es la siguiente: 902... "¡Oiga una pizza para cuatro!, o ¡cuatro hamburguesas!, o..."
Ya sé que lo sabes pero por si acaso: La primera edición impresa de De re coquinaria se realizó en Milán en 1498, edición de Guillaume Le Signerre (hay una edición editada por Bernardino de Venecia que carece de fecha). A esa edición le han sucedido numerosas por toda Europa.
Pero me quedo con la fababa asturiana aunque sea en lata, (ayer me comí una, yo solito calentada al microondas que es lo único que funciona es esta ruina de casa).
No me des envidia, el próximo artículo "Ayuno, abstinencia y desesperación"
Un abrazo

febrero 16, 2007 8:40 a. m.  
Blogger Aniwiki said...

no tenía idea de lo q era el garum. interesante, aunq no creo q lo haga :P yo seguiré con la paellita y recetas de la dieta mediterránea ;)
saluwikis

febrero 16, 2007 8:59 a. m.  
Blogger Charles de Batz said...

La verdad es que leer sobre gastronomía a estas horas de la mañana le producen a uno un hambre que si no fuera porque escribe desde el trabajo, saldría corriendo a la nevera para echar mano de lo primero que se encontrara.

Sobre el garum, leí hace tiempo que era -perdón por la comparación- como el ketchup de los romanos. Vamos que lo ponían en todos los platos que podían. Se cuenta que Bolonia -cuyos restos pueden todavía visitarse en la provincia de Cádiz- era uno de los principales productores de esta "salsa". Es más, según algunos historiadores, la fama del producto trascendió a la toponimia y nombre de poblaciones costeras como "Cedeira", "Guetaria" y "Guetary", proceden del término "Cetaria", que es como se denominaba a los depósitos en los que se almacenaban los ingredientes de tan aromática salsa para que se fueran convirtiendo -secándose y pudriéndose- en el garum.

Salud

febrero 16, 2007 9:25 a. m.  
Anonymous Marian said...

Parece que esa forma de vida se convirtió en una obsesión por lo sofisticado y extravagante de las recetas. Satisfacer esa necesidad por lo exclusivo lo convierten en el primer gourmet de la historia, millonario y bastante excéntrico... desde luego tenía unos gustos caros y mucha imaginación. Muchas de las recetas, se perdieron o no fueron recogidas en recetarios posteriores porque eran “creaciones” más artísticas que cocinables, sobre todo porque en toda la época medieval el arte culinario se reducía a sobrevivir a las hambrunas.
Es curioso que aunque el nivel de despilfarro diezmó su fortuna, cuando decidió suicidarse, poseía dinero suficiente para hacernos millonarios a unos cuantos hoy en día... supongo que se le fue la olla :o)

Un besín y buen fin de semana

febrero 16, 2007 9:55 a. m.  
Blogger Lebeche said...

Carpe diem. Este que se lo podía permitir lo disfruto sin contemplaciones.

La gastronomia siempre ha tenido un fuerte componente de sibaritismo. Llevado al extremo, en mi opinión, es ridículo. Pareciera que en vez de alimentarse adecuadamente es una carrera por ver quien es más exotico u original. Hoy tenemos ejemplos paradigmaticos en nuestra cocina. Ferrán Adriá, sin ir más lejos.

Yo me reconozco sibarita, ahora en horas bajas porque trato de conservar la linea de flotación en perimetros razonable. Pero soy más amigo de los platos de toda la vida, contundentes, que de las exquisiteces mínimas y tan elaboradas que resulta difícil distinguir que comes.

El arroz con leche... asturiano... huuuuummmmm!. El mejor que he probado, el de mi tía Paca. Pasaba un día haciéndolo.

Besos

febrero 16, 2007 11:52 a. m.  
Blogger TOROSALVAJE said...

Espero que algunos representantes de la "nouvelle cuisine" no lean tu post, porque pueden caer en la tentación de incorporar a sus cartas las "especialidades" que describes.

Me quedo con las tuyas.

Un saludo.

febrero 16, 2007 12:02 p. m.  
Blogger Azusa said...

Ya había oído alguna vez sobre el garum, pero no sobre esas otras "delicias romanas"

(buaaaag, jejejeje)

febrero 16, 2007 12:11 p. m.  
Blogger almena said...

nada, que no pienso adoptar las recetas del tal Marco Gavio.
Mi plebeyo estómago prefiere un cocidito, incluso un basto bocadillo de chorizo.
:)

besos!

febrero 16, 2007 12:45 p. m.  
Blogger ♦♦♦sol♦de♦soles♦♦♦ said...

Muy interesante conocer esta variante gastrónomica y sus " exquisiteces "...Pero ni en cámara de tortura me las como...Pero bueno, todo tiene un buen fin: pienso en estas recetas y como se me va el apetito, pues " a iniciar dieta "...
Saludos, besos.

febrero 16, 2007 1:13 p. m.  
Anonymous Adrià Urpí said...

Cuando una civilización se "refina", siempre se dan personajes de este tipo. Y si no mira el famoso cocinero catalán que lleva mi nombre por apellido..dentro de unos años sus tonterias (hay perdón recetas) sonarán tan extravagantes y raras como hoy nos parecen las lenguas de flamenco, etc. Ah y que conste que estoy siempre abierto a probar cosas nuevas, pero todo tiene un límite.
Besos princesa.
P.S. Te animo a que no nos prives de tu visión del tema de los expolios, seguro que lo harás de forma magnífica, y por su puesto dispon de mí si crees que te puedo ayudar.

febrero 16, 2007 4:40 p. m.  
Blogger Ogigia said...

...jo, yo me quedo con mi sopita de fideos dle cocido y mis croques, que me salen extraordinarias...Un beso

febrero 16, 2007 5:01 p. m.  
Anonymous Hell said...

Menuda pasión debía tener el tal Marco Gavio por su profesión, los nombres de los platos hacen que te lo pienses un poco para probarlos... Ahora hay algunos nombrecitos provenientes de la llamada cocina moderna que suenan muy pomposos pero que te hacen preguntar al camarero: "Perdone, esto que lleva exactamente". y casi todo lleva salsas dulces y complicadas. Yo me inclino más por los sabores sencillos pero bien acabados.
Un beso

febrero 16, 2007 8:04 p. m.  
Blogger Leodegundia said...

Isabel romana – Me parece estupendo todo lo que nos cuentas y seguro que alguno de los que piensen en visitar Roma habrán tomado buena nota del sitio. Lo de usar tantas hiervas también puede tener relación con que antes no existiendo las neveras, tanto el pescado como la carne llegaba un momento en que daban cierto olor y sabor no muy agradable, por eso había que disfrazarlos un poco.

Xa – Supongo que lo peor de todo debían de ser los olores, :-)) sólo con el garum ya debía de ser suficiente y luego montón de hierbas y especias, menudo mareo.

Unjubilado – Gracias por los datos que aportas y no te preocupes, jaja el siguiente artículo te prometo que no tratará de comida ni buena ni mala pero por favor, cuando tengas la cocina arreglada, déjate de fabada en lata y hazte una como mandan los cánones.

Aniwiki – Jajaja, pues parece que el garum era muy “mediterráneo” aunque comprendo que no te apuntes a incluirlo en tus recetas.

Charles de Batz - :-)) Un consejo, ten siempre en el cajón de la mesa unas galletucas, son muy socorridas.
Tienes razón, el sur de España se convirtió en uno de los más famosos productores de garum, tenía fama de ser el mejor.

Marian – Es cierto, parece ser que al morir su fortuna todavía le hubiera permitido muchos banquetes con platos exóticos, pero está claro que no era una persona a la que se le pudiera llamar normal, el ser tan excéntrico lleva a perder la noción de la realidad.

Lebeche – Toda cosa llevada al extremo es ridícula porque se deja de disfrutar para convertirlo todo en una obsesión. Yo también prefiero los platos tradicionales no entiendo eso de ir a comer y que te den un poco de aroma de cualquier cosa y en el plato una ración mínima de algo extraño que para que parezca una ración mayor se dedican a hacer dibujinos en el plato con una salsa de cualquier cosa y al final pagas un pastón y sales pensando que hubiera sido mejor comerte un buen bocadillo de calamares.

Torosalvaje – Jaja, lo peor de que leyeran este artículo no sería la incorporación de las recetas a su carta, si no que me pusieran a bajar de un burro por ignorante al despreciar platillos tan sofisticados.

Azusa – Creo que al final todos estaremos de acuerdo en no cambiar nuestras comidinas por las de Apicio.

Almena - ¿Basto bocadillo de chorizo dices?, exquisito diría yo.

Sol de soles – Jaja, que suerte tienes que se te vaya el apetito, mi organismo inmediatamente me hace pensar en otros menús mas apetitosos y no se me va la gana de comer.

Adrià Urpí – Tienes razón, :-)) ¿por qué será que todos cuando hablamos de cocineros extravagantes pensamos en el mismo?.
Reconozco que yo no soy muy partidaria de probar cosas nuevas, con las ya conocidas me doy por satisfecha.
En cuanto a los expolios, consideraba que era un tema muy interesante, pero reconozco que no fui capaz de realizarlo, puedo decir humildemente que me superó.

Ogigia – Sopas, croquetas, potes, cocidos, paellas………¡todo tan bueno!.

Hell - Totalmente de acuerdo contigo, la cocina sencilla suele ser la mejor, cuando se elebora demasiado un plato, al final no sabes lo que comes.

febrero 16, 2007 8:38 p. m.  
Anonymous nina said...

Los romanos de la clase alta, eran muy dados a festejar cualquier evento por insignificante que fuese,con grades banquetes siempre presidido por el Emperador, a los que no podian dejar de asistir porque en ello les iba su cabeza.

Hombres y mujeres asistian a la comida envueltos en sus togas,peplos y mantos que caian graciosamente al suelo formando pliegues y cubiertos de joyas y flores.

Llegado el momento se dirigian al gran triclinium,adornado con gan lujo, de las paredes colgaban guirnaldas de todo tipo de flores olorosas, que se mezclaban con el aroma de los perfumes de Arabia y los efluvios que emanaba el vino, servido en copas rodeadas de verde hiedra, constantemente los esclavos servian la comida con su característico olor a la salsa que aañadian a casi todos los guisos,el garum, que también nos explica Leodegundia en sus recetas, añado por decir algo nuevo, níscalos, seta escarchadas, langostas con miel, huevos de codorniz... si a todo esto le sumamos las emanaciones corporales y el olor de algún que otro comensal que se escondia debajo de la mesa, se introducia los dedos en la aboca arrojaba lo comido y seguía como si
nada, me hace pensar que el refinamiento romano dejaba mucho que desear. Y que cada época ha tenido un jefe de cocina que ha impuesto su criterio culinario.Abrazos Nina

PD asi eran los banqutes romanos

febrero 16, 2007 11:39 p. m.  
Anonymous Carmen said...

Yo tampoco puedo escapar a los programas de cocina, lo malo es que luego me empeño en probar...a veces me salen y otras...(pal gato...)

febrero 17, 2007 12:48 a. m.  
Anonymous lamima said...

¿Salsa Garum?..quita quita. Aquí esa fabada, ese pote asturiano, ese arroz con leche, esas migas, ese ternasco, esa tortilla de patata....
A los españoles poco nos tienen que enseñar ¿eh?, pero bueno, tiene que haber de todo.
Besos..

febrero 17, 2007 4:35 p. m.  
Blogger mixtu said...

se há cousaque gosto, é de uma boa mesa.. recheada de tudo e de bom...

vou almoçar... yayay

beijinhos

febrero 17, 2007 6:39 p. m.  
Blogger AZUL said...

De lo que uno se entera cuando viene a tu casa y se sienta con una buena taza de café y una sonrisa....

Un abrazo Leo...con cariño y buen fin de semana!!

febrero 18, 2007 12:08 a. m.  
Anonymous Gaviota said...

Leo, sabes que el libro que actualmente estoy leyendo "Fisiología del Gusto" de J.A. Brillat-Savarin te puede ayudar a complementar tan maravilloso escrito. Qué interesante es el mundo de la gastronomía y todo lo que ello implica. Un abrazo.

febrero 18, 2007 2:52 a. m.  
Anonymous Gloria said...

Desde luego no me extraña nada que comieran tumbados, era lo que se dice "Vivir para comer".
Hoy en día hay gente que hace lo mismo con eso de comidas extravagantes: pez globo, espumas de no se qué, ah y muy poquito muy poquito no sea que engordes.
Que nome oiga Adrià que tiene potes de sal del Himalaya en la cocina :D

Besos Leo.

febrero 19, 2007 4:40 p. m.  
Blogger Peggy said...

La verdad es un arte la cocina , muy buen post ;) aunque yo sea negada para cocinar , se preciar la gastronomia

febrero 19, 2007 11:25 p. m.  
Blogger schatz67 said...

Estimada Leo,

Cuando uno se informa en detalle sobre lo que nuestros antepasados ingerían no deja de sorprenderse.Sobretodo por la evolución de los métodos de preparación , los ingredientes y la cantidad de comida que se ponía encima de la mesa.Ya te enviaré en detalle como era la ingesta de comida durante las épocas de la colonia , las horas y las increíbles porciones te dan hasta dolor de barriga.

Te comento que durante mi ultima visita a España en Octubre del año pasado comí delirantemente sabroso.
Primero la pasé muy bien en Vigo y comí pulpo entodas sus variedades y preparaciones hasta decir basta.

Y la ultima noche en Madrid fuí invitado por mi hermano y un amigo suyo a un restaurante maravilloso llamado "El Paraguas", ubicado si no me equivoco en la calle Jorge Juan. Especialidad de la casa? Pues comida asturiana mujer, sencillamente espectacular.

Ergo,coincido contigo en quedarme con la fabada y otras delicias.

Un abrazo

Schatz

febrero 20, 2007 3:21 p. m.  
Anonymous Consumidor irritado said...

Unas recetas que no me resultan nada atractivas, estoy contigo mejor un buen plato de arroz con leche.

febrero 20, 2007 9:02 p. m.  
Blogger ♦♦♦sol♦de♦soles♦♦♦ said...

! Qué me pongo a dietaaaaaaa¡...Pero del manjar de tu expresión,! jamás¡
Besoos.

febrero 21, 2007 12:25 a. m.  
Blogger Darilea said...

Ays Leo, te soy sincera, tan temprano y leyendo estas recetas como que se me ha revuelto un poquitín el estómago jajaa.
Xiquilla que fortaleza tenían que tener.
Un besito.

febrero 21, 2007 8:54 a. m.  
Anonymous BATIOLA said...

Para quitaros el mal sabor de boca aprovecho que estoy haciendo un cocido gallego para poner "mi" receta: en una olla grandota se pone a cocer el cerdo previamente desalado; vale todo: costilla, manos y oreja fundamentales, y rabo, morro, y riñones, imprescindibles, además de otras partes que a uno se le ocurran; un truco para no tener que poner las "fabes" en remojo es echarlas también con el cerdo, pues tendrán tiempo suficiente para cocerse.

Después de una hora (o algo más) de cocción se añadirá la carne fresca; lo habitual es el jarrete de ternera, pero también se le puede echar pollo (en mitades), y las habas en remojo; a esto se le da más de media hora y se le añaden las patatas (cinco o seis o siete, grandotas y enteras) y la verdura; las más habituales son las nabizas, los grelos, o el repollo (éste saca un caldo dulzón riquísimo), y se deja hervir hasta que están cocidas las patatas.

O sea, que entre las dos y las dos y media tendré listo el cocido. jejejejeje

Es una comida que se hace para más de un día, pero conviene hervirla a diario, y al caldo se le añade pan para.....no sé, supongo que antes lo harían para que llenase más, pero lo que sí es cierto es que con pan de maiz está (en dos palabras) im-presionante.

Buén provecho.

Saludos, LEO; saludos a tod@s.

febrero 21, 2007 11:58 a. m.  
Anonymous BATIOLA said...

Se me había olvidado echarle tres o cuatro chorizos con la carne fresca, y un trozo de lacón; y aclarar que el pan se echa en la taza o el plato, y no en la olla; anímense a probar, que es tan sencillo como se vé, y no puede salir mal; ¡ah!, para comprobar la sal, hacerlo antes de echar los chorizos y la carne: quitar agua y añadir más si está muy salado, y punto.

Saludos.

febrero 21, 2007 12:09 p. m.  
Anonymous diego said...

Lo mejor (o peor, quien sabe) de todo es que mientras leía me imaginaba todo lo que se mezclaba en cada receta, incluyendo la salsa esa extraña... Pero no, que he decidido que mejor me quedo con mis pocas recetas pero seguras, y en el peor de los casos, siempre quedará la opción de ir a comer a casa de alguien más (que no cocine eso, jajaja).

febrero 21, 2007 3:07 p. m.  
Anonymous white said...

jejeje, estoy contigo, mejor lo conocido (sobretodo si nos lo tenemos que llevar a la boca) que esas extravagancias que lo mismo están hasta buenas, pero primero que lo pruebe otro.
Besitos

febrero 21, 2007 5:31 p. m.  
Blogger Leodegundia said...

Nina – Gracias por darnos una visión tan extensa sobre como se celebraban los banquetes en tiempos de los romanos y desde luego, los aromas varios que emanaban de los alimentos, de los cuerpos y de las vomitonas debían de ser como para abrir el apetito a cualquiera. Además pienso que eso no era apreciar la comida, creo que se comía sólo por comer y al luego vomitar para seguir comiendo, lo que menos se apreciaba era la comida.

Carmen – Yo también los miro de vez en cuando porque siempre se pueden aprender algunos truquillos mas que las recetas en si pues a estas alturas de la vida pocas recetas se le pueden enseñar a una.

Lamima – Tengo entendido que aunque se echaba a casi todos los platos, se hacía en muy pequeñas cantidades, pero aún sí, yo pasaría de ella.

Mixtu – Jaja, estoy segura que en Portugal coméis cosas mucho mejores que estas.

Azul – Ese es el ambiente que me gusta en mi casa, una buena charla mientras se toma un café o un té.

Gaviota – La gastronomía es muy interesante pues nos puede ayudar a completar el conocimiento de la forma de vida en las distintas épocas y distintos lugares.

Gloria – Bienvenida a mi casa.
Jaja, no diremos nada sobre la sal del Himalaya, pero aquí en confianza, ¿es muy diferente a la nuestra?.

Peggy – No me digas que eres negada, todo el mundo puede llegar a cocinar bien, pero eso si, hay que poner un poco de entusiasmo y dedicarle tiempo, los buenos platos, aunque sean sencillos hay que hacerlos sin prisas.

Schatz67 – En mi opinión toda esa cantidad y variedad de platos en un banquete no era más que una forma de presumir, nadie que de verdad aprecie la comida es capaz de tomar en un mismo día tal cantidad de platos, así no se aprecia lo que se come, es sencillamente comer por comer.
En España, y no es por presumir, se suele comer muy bien. Dada la climatología tan variada que tenemos, la comida de unas regiones no se parece en nada a la de otras, pero en general toda es de muy buena calidad.
Yo terminé el artículo nombrando platos de mi tierra porque son los mas habituales en mi casa, pero eso no significa que de de lado a los demás. No conozco ese restaurante de Madrid que nombras, pero cuando vuelva a la capital iré a echarle un vistazo.

Consumidor irritado – A mi me encanta el arroz con leche aunque creo que nunca volveré a comer uno tan bueno como el que hacía mi madre.

Sol de soles – Mujer, no hace falta ponerse a dieta, basta con rebajar un poco las raciones, jaja, o eso dicen.

Darilea – Tienes razón, no son manjares para hablar de ellos a primera hora, en fin, seguro que lo arreglarías tomándote un piscolabis de esos tan buenos que tenemos en nuestro país.

Batiola – Jaja, después de leer tu receta creo que engordamos unos cuantos kilos, eso si que es un platillo contundente.
Lo del pan me imagino que será para engordar un poco el caldo, te diré que cuando yo hago caldo gallego, si sobra sólo líquido, como es tan rico y no hay por que tirarlo, le añado unas sopas de pan y resulta una sopa exquisita. No se si la probaste alguna vez, pero si no es así, hazlo cuando tengas ocasión y verás que sopa tan buena.

Diego – No se lo que pensarían aquellos romanos de nuestra comida de hoy, es posible que les pareciera tan horrible como a nosotros la suya, así que será mejor que cada uno disfrute de lo que más le guste. En México también tenéis unos buenos y apetitosos platos.

White – Es posible que tuvieran recetas muy buenas y sabrosas, pero yo a decir verdad no soy muy amiga de probar cosas nuevas, prefiero lo conocido.

febrero 21, 2007 7:25 p. m.  
Blogger Cris said...

Me gusta probar cosas nuevas, pero a decir verdad estas recetas no me atraen en absoluto. Se me ha revuelto un poco el estómago...
Me quedo con esa fabada ;)
Un abrazo, Leo!

febrero 21, 2007 8:46 p. m.  
Anonymous mark66 said...

¡Hola, Leo! ¡Qué sorpresa esta del cocinero romano Marco Gavio.
Hay que ver que locos estan estos romanos, como diría Obélix, jajaja. Ese sí que sabía comer bien, zampándose buenos jabalíes asados.
El plato de las lenguas de flamenco y los sesos de ruiseñor no resultan nada tentadores, jajaja, y menos conforme tengo hoy mi estómago, ay.
Yo suelo ver a menudo el canal Cocina, y hay programas bastante divertidos, como por ejemplo el de Oliver's Twist, el cual me parece un cocinero fantástico.
YO creo que sería una genial idea que alguien se atreviese a realizar un programa con las recetas de Marco Gavio. ¿Verdad que sería original? Pero luego, a ver quien es capaz de comerse esas cosas, jajajaja. Claro que de todo hay, ¿no?
Eres una enciclopedia viviente, Leo, y eso es genial.
Un abrazo enorme

febrero 22, 2007 7:38 a. m.  
Anonymous Trini said...

Pues te alabo el gusto, yo también me quedo con una simple tortilla de patatas antes que estas "exquisiteces".

Besos

febrero 22, 2007 7:13 p. m.  
Blogger Leodegundia said...

Cris – Pues yo confieso que no soy muy amiga de novedades culinarias, prefiero lo conocido que es suficientemente variado y sabroso.

Mark66 – Yo también veo algunas veces el canal cocina pero sólo para tomar nota de algunos detalles y desde luego no me gustan las extravagancias.

Trini – Una buena tortilla de patatas es un plato exquisito al que en ningún momento se le hace ascos.

febrero 22, 2007 7:25 p. m.  
Blogger Carlos said...

cuando leía acerca del pastel de rosas, no pense que fuera una receta por el estilo, y la salsa garum no se oye de olor soportable.
Que es la fabada y el pote asturiano?
Por cierto se me antojo el arroz con leche!

febrero 27, 2007 4:17 a. m.  
Blogger Leodegundia said...

Carlos - La fabada y el pote asturiano son dos de los platos mas representativos de la cocina de mi tierra, uno se hace con habas o alubias blancas y el otro con berzas y en los dos casos se cocinan con chorizos, morcillas, tocino y costillas de cerdo, son unos platos muy fuertes ideales para lugares en donde el invierno es largo y frío.

febrero 27, 2007 5:58 p. m.  

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