El rincón de Leodegundia

Nombre: Leodegundia

lunes, mayo 19, 2008

Nota

jueves, abril 03, 2008

Días aciagos


La verdad es que hay días en los que nada más despertar uno debería de echarse las mantas sobre la cabeza y negarse a salir de la cama quedándose allí hasta que pase la mala racha.

Eso es quizás lo que tenía que haber hecho el vicealmirante Zinovy Petrovitch Rozhestvenski durante la guerra ruso-japonesa desatada en 1904, debido a que ambos países querían tener el control de Corea y Manchuria.

A los ojos de todo el mundo, la flota rusa del Báltico tenía fama de ser muy poderosa, aunque de puertas adentro se sabía que no eran buenos barcos, incluso los mejores, los acorazados Suvoroff, tenían un grave problema de estabilidad y si se les cargaba con todo el armamento corrían el peligro de volcar si el mar estaba agitado. Sabido esto, se ordenó que se le aligerara de lo superfluo, incluidos banderines y estandartes.

Ante la fama de la flota rusa del Báltico, los japoneses cuya flota era más moderna pero menos numerosa, empleó una estratagema urdida por el mariscal Togo Heihachiro, hacer creer a los rusos que eran inferiores y que por eso se quedarían cerca de Japón por miedo a ser derrotados y por si eso fuera poco, convencieron a los ingleses de que les negaran a los rusos el paso por el canal de Suez, lo que obligaría a la flota rusa a tener que rodear toda África lo que alargaría el viaje y los problemas a la flota rusa. Picaron el anzuelo los rusos y envalentonados decidieron dirigirse hacia Japón para aplastar a la flota japonesa obteniendo así el triunfo que necesitaba Rusia.

Si Zinovy no las tenía todas consigo, las tripulaciones de los barcos tampoco tenían la moral precisamente alta y es posible que esto fuera la causa de que desde el principio las cosas salieran mal. Para empezar y como no sabían si en realidad los nipones estarían esperándoles cerca de Japón o en cualquier otro sitio, veían japoneses por todas partes, así que nerviosos como estaban en cuanto vieron unos cuantos barcos reunidos no dudaron ni un momento en sacar los cañones a relucir y disparar a diestro y siniestro hundiendo unos cuantos de estos barcos antes de darse cuenta de que sencillamente eran pesqueros ingleses. Bochorno para los rusos y cachondeos varios por parte por el resto del mundo menos para los pesqueros ingleses hundidos.

Los mandamases rusos conscientes de que su flota estaba dando una imagen mas que ridícula, decidieron reforzar la flota con otros barcos a los que Zinovy tendría que esperar para luego seguir viaje. Pero el vicealmirante que conocía que esos barcos que le daban de apoyo no eran más que unas antiguallas decidió poner agua de por medio pero con tan mala fortuna que uno de sus barcos se enredó con un cable submarino cerca de Gibraltar viéndose obligados a cortar el cable para liberarlo y ¿qué era aquel cable? pues ni más ni menos el de la comunicación entre África y Europa, así que tuvieron que intentar arreglarlo para restablecer las comunicaciones, labor que les llevó cuatro días.

Continuaron el viaje en la misma tónica, pocos días después el Kamchatka se vio ante tres barcos que creyó eran japoneses y se lió a tiros con ellos sin hacer preguntas y unos trescientos proyectiles después se dieron cuenta de que en realidad eran un mercante sueco, un pesquero alemán y una goleta francesa. Esto no hizo precisamente que subiera la moral de los rusos que, entre el aburrimiento del largo viaje y tantas meteduras de pata las tripulaciones estaban con los ánimos casi en el fondo del mar, así que Zinovy pensó que lo mejor sería realizar unas prácticas de tiro para entretener un poco al personal y para ello compró en un puerto africano un barco que estaba para el desguace que fue remolcado hasta alta mar donde sería tiroteado a placer. Y así fue, la artillería de los destructores se empleó a fondo quizás con la rabia que habían almacenado ante tantos fallos cometidos desde que salieron de puerto. Cuando el vicealmirante vio el resultado de las prácticas seguro que dijo: “mar, trágame ya mismo”, todos los impactos había ido a parar al barco ruso que había arrastrado al que servía de blanco que a su vez no había recibido ni un solo disparo.

No es de extrañar que Zinovy se pusiera enfermo con grandes dolores de cabeza y se encerrara durante días en su camarote y para colmo, los japoneses que seguían todos estos incidentes decidieron “alegrar” un poco más a los rusos haciéndoles llegar rumores de que su flota había salido a su encuentro con lo que los rusos estaban con los nervios a flor de piel vigilando a todo barco que se acercaba sin saber ya si tenían que disparar y hundir lo que podían ser barcos japoneses o disparar y hacer el mayor de los ridículos como había sucedido hasta entonces o no disparar y que los nipones los hundieran de una vez por todas.

A pesar de todo, continuaron viaje y cuando estaban entre Japón y China el almirante Togo decidió que ya era hora de rematar la faena y aunque sus fuerzas aparentemente eran similares, las tripulaciones no estaban con los mismos ánimos, los japoneses estaban tranquilos y descansados y los rusos totalmente desmoralizados, cansados y yo diría que un tanto avergonzados.

Los japoneses se emplearon a fondo y les dieron a los rusos a placer y estos viendo el desastre se dispersaron saliendo por donde podían hasta que les llegó la orden de retirada hacia Vladivistok. Pero Togo que ya le había tomado el gusto a zumbar a los rusos, les persiguió hundiendo todos los barcos que pudo, que fueron muchos, y finalizó por tomar a Zinovy como prisionero.

Me entran dudas de que Zinovy se sintiera mal al ser hecho prisionero, me imagino que mas bien sintió un gran alivio al ver por fin terminada su nefasta odisea.

Aunque este episodio se suele tomar como algo jocoso, no podemos olvidar que una guerra es una guerra y en todas ellas hay muertes y destrucción y que lo mas inteligente sería resolver las diferencia sentados en torno a una mesa con buena voluntad por parte de los implicados en el problema.

jueves, marzo 27, 2008

Agua y fuego

“Agua y fuego no pueden estar juntos”, así decía Gerián.


La isla de La Gomera perdía su habitual tranquilidad al llegar a estas fechas, se acercaban las fiestas de Beñesmén en las que los guanches daban las gracias por las cosechas, era una celebración muy importante que no sólo celebraban los isleños, también acudían los monarcas guanches y los principales nobles de la isla de Tenerife.

Existía una costumbre por la cual antes de comenzar las fiestas, las jóvenes de la isla se dirigían a los Chorros de Espina para conocer su futuro. Los siete chorros, de los que manaba un agua clara y cristalina, tenían el poder de pronosticar si la persona que de ellos bebía o en sus aguas se reflejaba sería feliz o desgraciado, para ello, las jóvenes juntaban agua de los siete chorros y la depositaban en un estanque que habían construido con piedras y musgo y en él se asomaban como en un espejo. Si la imagen era clara y nítida, la joven podría estar segura de que el año llegaría cargado de cosas buenas y el amor le sería propicio, pero si el reflejo no era claro sólo las desgracias y la desdicha caerían sobre la doncella.

Siguiendo la tradición, aquel año las jóvenes de Agulo construyeron el estanque y depositaron en él la mezcla de los siete chorros y una a una se asomaron con inquietud esperando conocer su futuro. Entre las muchachas se encontraba la princesa Gara, joven bellísima que al ver reflejado su rostro en el agua se puso muy contenta pues el reflejo era claro, pero se quedó contemplándolo demasiado tiempo y el sol que ya lucía en todo su esplendor, se reflejó también produciendo un brillo excesivo que enturbió el agua borrando la imagen de Gara.

Asustada y no sabiendo que significaría aquello, se dirigió a toda prisa hacia la casa de Gerián el augur, que después de escuchar su relato, poniéndose en pie le dijo: “El destino ha hablado, huye del fuego Gara o tu final estará cerca”. Ella se quedó muy sorprendida y confusa pues en ese momento no fue capaz de descifrar el mensaje. Preocupada regresó a su casa pero su juventud le hizo olvidarse pronto de lo ocurrido y se preparó como todos los habitantes de la isla para recibir a los visitantes que participarían en la fiesta.

Y los visitantes llegaron, y entre ellos Jonay, hijo del mencey de Adeje, que con su habilidad y destreza se proclamó ganador en la mayoría de los juegos que se llevaban a cabo durante los festejos. Y pasó le que suele pasar, Gara y Jonay se conocieron y se enamoraron perdidamente sin tener en cuenta que ella pertenecía a la isla del agua y él a la del fuego. Se comprometieron ante la alegría de sus familiares y amigos, pero el destino que se había anunciado por la profecía del agua de los siete caños se hizo notar y ante la mirada atónita de todos los presentes surgió una llamarada del volcán de la isla de Tenerife y fue entonces cuando las palabras del augur se volvieron claras: “Agua y fuego no pueden estar juntos” Gara, el agua y Jonay, el fuego no podrían unirse o la desgracia les alcanzaría.

Los padres de los jóvenes, temiendo por sus hijos, decidieron separarlos, regresando Jonay a Tenerife. Pero cuando el amor prende en un corazón, la mente se nubla y él es el que manda. Jonay, auxiliado por vejigas de animales infladas, cruzó a nado la distancia entre las dos islas para reunirse de nuevo con su amada. Enterados los isleños salieron en su persecución y a los enamorados sólo les quedó tomar el camino hacia lo mas espeso del bosque, pero ni aún allí estaban a salvo pues no tardarían en encontrarlos, así que ante la posibilidad de que los separaran de nuevo, decidieron unir sus destinos más allá de la vida. Tomaron dos ramas largas de brezo, afilaron las puntas como si de lanzas se tratara y colocándose uno frente al otro apoyaron las ramas afiladas cada uno sobre el corazón del otro y abrazándose con fuerza las hundieron en sus corazones.

Agua y fuego se unieron y sus espíritus comenzaron un largo viaje sin que nadie pudiera ya separarlos jamás.

Hay quien dice que en memoria de los enamorados, los habitantes de la isla unieron sus nombres y desde entonces aquel bosque pasó a llamarse Garajonay. Puede que no sea cierto, pero así lo cuenta la leyenda.

domingo, marzo 16, 2008

Tiempo para meditar

La vida hoy en día transcurre tan rápidamente que no se tiene el tiempo suficiente para pararse a meditar, cosa que por otro lado sería muy necesaria. Actuamos, tomamos decisiones, juzgamos, decidimos….todo a la carrera y quizás por ello nos equivocamos muchas veces y esto nos produce una gran frustración

A mi me da la impresión de que nos estamos comportando como el Conejo Blanco del cuento de “Alicia en el país de las maravillas” que siempre iba corriendo de un lado al otro mirando su reloj preocupado porque llegaba tarde, así que por un momento creo que podemos tomarnos un respiro e intentar relajarnos.

Para ayudarnos a reflexionar podemos echar mano de algunos proverbios o de algunos pensamientos de personas que aislados de esta vorágine que nos rodea a nosotros, fueron capaces de ver más claramente lo que nos puede llevar hacia la felicidad.

Hablando sobre nuestra afición a los libros, mi amigo Meigo me recomendó dos que precisamente tienen mucho que ver con este tema, en ambos podemos encontrar pensamientos procedentes de culturas muy diferentes a la nuestra, la africana y la hindú, y a pesar de esta diferencia de culturas, sus pensamientos creo que son totalmente aplicables a la nuestra.

Cada libro tiene 365 pensamientos, uno por cada día del año, quizás con la idea de que sólo leamos uno de cada vez y así podamos reflexionar sobre él. Me gustaría compartir con vosotros algunos de estos pensamientos tomados al azar, es muy posible que no todos les demos la misma interpretación, pero seguro que todos ellos nos harán pensar:

Escucha a los antepasados, al espíritu, a los árboles y a los animales.
Estate a la escucha de todas esas fuerzas que vienen a hablarnos.

Sobonfu Somé

Si la rama quiere florecer, que honre a las raíces.

Pacere Titinga

Escucha más a menudo
a las cosas que a los seres.
La voz del fuego se oye,
oye la voz del agua.
Escucha en el viento
a la maleza que solloza.
Es el aliento de los antepasados.

Birago Diop

Si quieres salvar conocimientos y hacer que viajen a través del tiempo, confíaselos a los niños.

Anciano iniciado bambara

El respeto a los demás renace en uno mismo,
si se niega lo sagrado en el otro, se niega lo sagrado en uno mismo.

Raymond Johnson

Penetra profundamente en tu corazón, escucha su ritmo.
Los seres a quien has invitado a tu círculo tienen su propio lenguaje y van a hablar.
El problema es que, generalmente, no escuchamos lo suficiente y, por lo tanto, no los oímos.

Sobonfu Somé

El cazador no se enorgullece de matar:
respecto al cazado, sólo expresa elogio y respeto.
El cazador y el cazado desempeñan simplemente su papel en el drama de la existencia.
La naturaleza no es un enemigo al que hay que vencer.

Alassane Ndaw

La educación consigue extraer globalmente del niño y del hombre todo lo mejor que tienen, ya se trate del cuerpo, de la inteligencia y del espíritu.

Gandhi

El amor implica generosidad, solicitud, no hacer mal a otro, no hacer que se sienta culplable, ser generoso, cortés, comportarse de manera que la compasión inspire nuestras palabras y nuestros actos.

Krishnamurti

Maltratar aunque sea a un solo ser humano es atentar contra las fuerzas divinas y perjudicar, de hecho, a los demás seres humanos.

Gandhi

Yo digo en voz alta a quien quiera creerme:
¡No haya palaras en tu boca que no estén en tu corazón!

Kabir

Puedes vivir con pocas ropas o con una comida al día, pero eso no es la simplicidad.
Procura, pues, ser simple, no vivas de manera complicada, contradictoria.
Procura ser justo, simple interiormente…

Krishnamurti

Deseo para todos vosotros unos días muy tranquilos tanto si tenéis vacaciones como si no.

lunes, marzo 10, 2008

Crueldad injustificada

Ningún acto de crueldad tiene justificación, pero las llevadas a cabo contra los niños esas son imperdonables. No importa quien sea ni de dónde sea el niño, ni su posición social, ni los tiempos en que sin él pedirlo le tocó vivir. Voy a dedicar este artículo a uno de estos niños que vivió su corta vida hace ya muchos años, de los cuales los tres últimos fueron una pesadilla que al final le llevó a la muerte. Pero sirva también este artículo para llamar la atención sobre tantos y tantos niños que sufren la brutalidad y los abusos de los mayores y de los que cada día que pasa se conocen más casos.

Se trata de Luis Carlos de Borbón y Habsburgo-Lorena, nacido en Versalles en 1785, segundo hijo varón de Luis XVI y María Antonieta. Como todo príncipe varón fue muy bien recibido en la corte aunque la misma ya tenía heredero, Luis José su hermano mayor, pero no faltaron las celebraciones, como no faltó que se le otorgara un título, el de duque de Normandía. Los cuatro primeros años de su vida fueron los propios de cualquier niño nacido en la corte, pero a partir de aquí su vida entró en una espiral de acontecimientos cada vez más violentos que marcaron su corta vida.

En 1789 fallece de tuberculosis su hermano mayor, lo que le convierte en el delfín, nombre que se le daba al heredero de la corona francesa. Pero esto no fue lo único que ocurrió, en este año digamos que se empezó a fraguar la Revolución Francesa. La población asaltó la Bastilla y cuando el rey comprendió lo que iba a suceder, intentó marcharse a Austria con su familia, pero fue detenido en Varennes. Esta revolución en su etapa inicial no tenía previsto quitarse al rey de encima, pero en Agosto de 1792 una horda de enfurecidos franceses entró en el palacio de las Tullerías, donde residía el rey y se llevó por delante a todo aquel que encontró, y la familia real, rey, reina, delfín, la hermana es éste y una hermana del rey fueron hechos prisioneros y conducidos a la prisión del Temple.

Aquí nuestro protagonista sufrió el primer golpe al ser apartado de su madre y hermana y ser alojado en el piso inferior con su padre. Podemos imaginarnos el miedo y la tristeza de este niño encerrado en un torreón y vigilado por personas violentas que no inspiraban ninguna confianza. Al menos de momento disfrutaba de la compañía de su padre que intentaba distraerlo enseñándole distintas asignaturas, pero esto pronto terminó ya que su padre fue condenado a la guillotina y el fue entregado al zapatero del Temple para que le cuidara y le educara en las ideas revolucionarias.

Dejando aparte todo el tema de la revolución, centrémonos en el niño y en su situación anímica y para poder comprenderlo, pongámonos en su piel por un momento:

Niño que vive supuestamente feliz con su familia en un ambiente agradable.
Muere su hermano mayor.
Un intento de huida familiar para salvar la vida, con el miedo y la inseguridad que esto conlleva.
El apresamiento y la confinación todavía no demasiado dura en las Tullerías.
El brutal asalto a las Tullerías en dónde pudo ver con claridad la crueldad empleada, unos mil cadáveres quedaron esparcidos alrededor del palacio, y que seguro le hizo comprender con gran claridad que su vida y la de los suyos dependía de un fino hilo.
El confinamiento en el Temple en dónde fue separado de su madre.
La condena a muerte de su padre, de la que se cuenta que cuando él se enteró suplicó a los guardias, de rodillas y llorando, que él pediría perdón o haría lo que quisieran con tal de salvar a su padre, cosa que no le sirvió de nada pues su padre acabó en el patíbulo.
La decapitación de su madre. Dicen que el niño en esta ocasión no lloró, que se reía a carcajadas.
Fue entregado al zapatero del temple para que lo reeducara y le inculcara las ideas de la revolución e incluso fue manipulado para que acusara a su madre de incesto.
Le apartaron del zapatero porque creían que le trataba demasiado bien y le encerraron en un cuarto pequeño con rejas en la ventana y la puerta con un candado. La única comunicación con el exterior era la comida que le pasaban y los insultos de media noche que le dirigían sus carceleros.
El miedo, la tristeza y la soledad le hicieron caer en una depresión. Casi sin comer, lleno de pulgas y chinches, con un olor nauseabundo ya que no retiraban sus excrementos y la habitación no tenía ventilación y el anuncio de que su tía había sido decapitada acabaron por convertirle en una sombra con la mirada perdida.

Si leísteis esto con detenimiento podréis comprender el terror, la inseguridad y la pena que padeció este niño durante todo este tiempo, y decidme si todo esto tenía alguna justificación. Ni el malestar del pueblo, ni la política, ni la revolución tenían derecho alguno a maltratar durante tres años a un niño que su único “pecado” era el haber nacido en la corte y haber heredado el título de delfín. Ni siquiera se le podría acusar de ser una mala persona o de haber abusado del pueblo. Él era totalmente inocente.

Aunque al final recibió atenciones y fue trasladado a una habitación aireada, fue tratado por un médico y se le proporcionó mejor alimento, era ya demasiado tarde. Luis Carlos moría el 8 de junio de 1795 a los diez años de edad.

Nunca me gustó la palabra revolución por la violencia que lleva implícita y porque en ella sale a relucir lo peor de cada persona. Hay momentos en la historia de un país en el que es necesario un cambio pero pienso que se puede hacer sin utilizar la fuerza bruta siempre y cuando pongamos nuestra inteligencia y buena voluntad para lograrlo.

Y desde aquí quiero levantar mi voz para defender los derechos de todos los niños que de una manera u otra son pisoteados sin ningún miramiento todos los días.

domingo, marzo 02, 2008

Lugares con encanto

Hay muchos lugares en la tierra que tienen algo especial, belleza, historia, misterio, leyendas……. Algunos son muy conocidos pero otros no tanto, por eso elegí uno de estos que creo no demasiado conocidos para invitaros a un pequeño viaje.

Los que me visitáis desde hace tiempo sabéis que no tengo ningún problema a la hora de proporcionaros un medio de transporte rápido, cómodo y totalmente gratuito: tren, avión, barco y autobús. Bien, hoy toca avión porque el lugar está un poco lejos, así que ir subiendo que nos dirigimos a Sri Lanka, la antigua Ceilán.

Como todos sabéis, este pequeño país es una isla que se encuentra en el océano Indico frente a la costa sur de la India. A lo largo de su historia tuvo varios nombres: Perla de Oriente, Taprobane, Sarandib, Ceilán. De ella dicen los musulmanes que fue el lugar a donde se dirigió Adán después de su expulsión del Paraíso. Pues bien, nos dirigiremos hacia el centro de la isla para visitar la fortaleza de Sigiriya.

Esta fortaleza situada sobre una enorme roca fue mandada construir por Kassapa al que se conoce con el sobrenombre del usurpador, ya que para conseguir el trono no dudó en emparedar vivo a su padre y así lograr desplazar a su hermano que era el heredero legal. Su reinado duró dieciocho años, de los cuales once los vivió encerrado en esta fortaleza que debió de ser espléndida a juzgar por los restos que de ella quedan.

Esta es una reproducción de cómo sería la roca con el palacio real edificado sobre ella y el gran león de ladrillos cuya espalda estaba pegada a la roca y que presidía la entrada.

Hoy en día sólo quedan las patas de este enorme animal entre las que discurre una empinada escalera que conduce a la cima. A los pies de la roca existían unos extensos jardines y otras edificaciones de las que aún se puede apreciar sus cimientos y que estaban protegidas por un foso y murallas.

Pero lo más llamativo que podemos encontrar aquí son quizás las famosas “damas de Sigiriya”, una sucesión de veintiuna damas pintadas a tamaño natural en dos cavidades de la pared rocosa. Nadie sabe a ciencia cierta lo que significan, pero pudieran representar una procesión de mujeres acompañadas de sus doncellas que se dirigían al templo budista de Pidurangala situado un poco más al norte.

Este es el conjunto de la casi totalidad de las figuras tal y como están representadas en la roca y a continuación se podrán ver con más detalle algunas de estas damas que a pesar de haber sido pintadas hace mil quinientos años lucen muy bellas.

Esta fortaleza, con todas sus maravillas no le sirvieron a Kassapa para vivir en paz y poder disfrutar de ellas mucho tiempo ya que su hermano reunió un gran ejército con el que se dirigió hacia la roca para disputarle el trono y Kassapa, lleno de orgullo, salió a su encuentro sin contar con que la lealtad de sus hombres no era tan firme como él creía y al primer encontronazo se dieron a la fuga lo que llevó al usurpador a quitarse la vida. El lugar debió de ser abandonado por alguna razón y la jungla se apoderó de él ocultándolo a la vista de todos durante más de mil trescientos años.

Nos despedimos de este interesante lugar contemplando lo que queda de aquellos jardines y edificaciones situados a los pies de la roca en donde la vegetación amenaza volver a ocultarlo todo a la menor oportunidad como si la historia de este lugar debiera de permanecer en el olvido.

domingo, febrero 24, 2008

Peleones

A lo largo de la historia el hombre demostró ser muy pendenciero, si corrían tiempos de guerra, peleaba, y si trascurrían tiempos de paz, peleaba también. ¿Motivos?, cualquiera era bueno, el honor, la venganza, el querer declararse mejor y más hábil con las armas, cualquier ofensa recibida o que se creía haber recibido, el motivo era lo de menos, el caso era pelearse.

En la Edad Media estas peleas se conocían con el nombre de torneos. Los caballeros vestidos con sus hermosas armaduras, montados en fuertes y resistentes corceles no menos adornados y protegidos que sus jinetes, y armados con lanzas, espadas o mazas intentaban derribar y vencer a su oponente para gloria propia y divertimento de todo aquel que quisiera presenciar la lucha.

Al ir evolucionando la vida y con el cambio de las modas y la aparición de nuevas armas, los peleones se bajaron de los caballos pero no por ello dejaron de luchar, ahora los torneos se convertirían en duelos. Al contrario que en los torneos que se realizaban a la luz del día y a la vista de todos, los duelos, por alguna razón que desconozco, se convirtieron en clandestinos y es por ello que se llevaban a cabo al amanecer o al atardecer en lugares apartados, sólo ante la mirada de los padrinos que hubieran elegido los contendientes.

Las armas utilizadas eran las espadas o las pistolas y eran los padrinos los que negociaban las condiciones de la pelea que podía ser de tres niveles: a primera sangre; que significaba que en cuanto se derramara sangre, aunque fuera poca, se paraba la lucha; hasta que uno de los contendientes fuera herido de gravedad, momento en que la lucha ya no podía proseguir y a muerte, cuando el ofendido había puesto como condición que la afrenta sólo quedaría saldada con la muerte del ofensor, claro que a veces era el propio ofendido el que moría en el duelo porque estas luchas dependían más de la habilidad y destreza del luchador que de la razón o la justicia.

Normalmente cuando el duelo era a pistola, cada contendiente podía disparar un solo tiro, si ninguno de los dos tenía puntería y ambos resultaban ilesos, el ofendido podía dar por terminada la pelea y aquí paz y después gloria. Si el ofendido era además de peleón un cabezota, la lucha podía continuar hasta que uno de los dos resultara herido o muerto, pero si seguían sin atinar, el duelo se daba por terminado supongo que por aburrimiento de los padrinos que estarían temiendo que los tiros errados acabaran por darles a ellos.

Dada la gran cantidad de muertes que se producían por los duelos, estas luchas fueron prohibidas, pero claro, prohíbe algo y verás como ese algo gana adeptos porque además de la lucha en si, tenía un aliciente añadido, el de hacer algo no permitido. Así que los duelos siguieron. Aún en el siglo XX, los universitarios alemanes llevaban a cabo unas luchas llamadas mensur en la que se enfrentaban unas fraternidades contra otras sin necesidad de que mediara ninguna ofensa. Luchaban con sables y protegían sus cuerpos para evitar muertes, pero una pequeña herida era como un premio del que se presumía un montón. Terminada la lucha todos los contendientes se iban de parranda y acababan con una buena cogorza.

Algunos duelos nos pueden parecer cosa de risa, como por ejemplo uno en el que cuentan que el arma elegida eran bolas de billar que se lanzaban los dos contendientes, o este otro en el que al parecer pelearon subidos a unos globos aerostáticos y el objetivo era pinchar el globo del contrario cosa que uno consiguió con el resultado de la muerte del otro contrincante y su padrino al caer el globo a tierra. Desde mi punto de vista estos enfrentamientos no tienen ninguna lógica y demuestran que la gente que los practica tiene una mentalidad que no avanzó nada.

Hoy en día siguen existiendo esos duelos aunque ahora se les llame enfrentamientos, hay enfrentamientos entre bandas de distinto tipo, entre clubes deportivos, entre partidos políticos, entre grupos religiosos etc. etc.. Unos son enfrentamientos con armas de todo tipo y en algunos casos con muertes y otros sólo verbales, que aunque no maten físicamente, pretenden la aniquilación del contrario destruyendo su fama y su honra.

En los comienzos de todos estos enfrentamientos eran los hombres los protagonistas de las luchas, pero ahora la mujer también se integró y toma parte tanto en duelos verbales como físicos y quizás muchas piensen que esto es un logro en eso de la igualdad con el género masculino, pero a mi entender no es ningún avance igualarse a alguien que sólo sabe utilizar la violencia como medio para dirimir las diferencias. Y con esto no quiero decir que todos los hombres sean así, los hay que utiliza la inteligencia y no la fuerza.

¿Hasta cuándo va a continuar este comportamiento?