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sábado, septiembre 18, 2010

Bodie

Metidos ya en otros tiempos y como todavía es momento de viajar, esta semana volveremos a encontrarnos con épocas pasadas, claro que hoy abandonaremos Asturias para ir hasta un lugar lejano, Bodie, en California.

Hoy en día Bodie es un pueblo fantasma, con sus edificios vacíos y silenciosos que sólo salen de la modorra con la llegada de turistas que quieren ver como vivían aquellas gentes que un día lo habitaron, luego, cuando los curiosos se van, Bodie recobra el silencio.

Quizás todo empezó como en otros tantos lugares donde saltó la noticia de que se había encontrado oro, como un sencillo campamento minero, luego otras gentes fueron llegando y el campamento se convirtió en ciudad pues la “fiebre del oro” no afectó sólo a los buscadores de ese metal, muchos se preocuparon de que esos mineros tuvieran donde gastar el oro y así se fueron abriendo tiendas, bancos, periódicos, oficina de correos, bares llamados allí salones, salas de juego, fumaderos de opio …… y claro, al olor del dinero no tardaron en aparecer también los ladrones, los pistoleros, las prostitutas, los tahúres y todos juntos lograron que no pudiera faltar un negocio que en lugares así siempre era rentable, la funeraria, porque las peleas se producían a diario y los muertos eran numerosos.

Entre todo este barullo también había gente que quería poner orden, la policía con una cárcel para los mas alborotadores, los bomberos voluntarios, las iglesias, y no faltaron los maestros para intentar educar a los hijos de toda aquella gente.

Demos una vueltina por este pueblo que empezó con unos veinte mineros como únicos habitantes y en sus mejores tiempos llegó a tener unas diez mil personas, así que lo que queda ahora sólo es una pequeña muestra de aquella populosa y ruidosa ciudad convertida ahora en un pequeño, silencioso y polvoriento pueblo.



A la entrada podemos ver este monumento que tiene una placa que informa de que el oro fue descubierto ahí en 1859 por W.S. Bodey.


Esta es la placa ampliada por si alguno quiere leerla entera


Vemos ahora donde estaba la mina


Y aquí dos edificios que lograron mantenerse en pie y un típico carro colocado muy estratégicamente para dar más ambiente


Un edificio importante y que todavía se conserva es la escuela


En donde todo está como si los últimos alumnos acabaran de abandonarla, con sus libros, mapa, encerado…. eso si, con una buena capa de polvo que sirve para mostrarnos la distancia entre el ayer y el hoy


Tal vez alguno de los alumnos de esa escuela viviera en esta casa en donde el polvo acumulado sobre el menaje nos habla de nuevo de lejanía y abandono


Y el salón, otrora ruidoso y bullanguero hoy parece esperar resignadamente a que los clientes vuelvan a entrar para recobrar aquel ritmo, pero su único cliente es la tierra reseca que molida por el tiempo es traída por el viento para ocupar mesas, sillas taburetes y mostrador


Y la iglesia cuyo campanario apunta al cielo como queriendo enviar los ecos de las oraciones que allí fueron recitadas


No faltaba tampoco una gasolinera para poder alimentar al nuevo transporte que iba apareciendo, como ese camión que nos traerá de vuelta de la visita a esa ciudad fantasma que espero os haya gustado



NOTA: Gracias a Lucía por haberme proporcionado todas estas fotos


23 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Leo la fiebre del oro en América es muy conocida por las películas americanas como Cimarrón, pero todo son imágenes ficticias, son decorados de los cuales solo vemos la fachada. Si miras por detrás están apoyadas en maderos que las sostienen. Este pueblo que nos muestras no es ficticio, se ven circular los alumnos por la escuela, el bar lleno de gente, bailarinas de can-can, el ladrón de caballos, la llegada del tren, en fin has creado el guión de una película del oeste.

Abrazos Guille.

No me deja entrar por la cuenta de google

septiembre 18, 2010 11:44 p. m.  
Blogger Ligia said...

El lugar parece el más apropiado para una típica película del oeste. Muy curioso. Abrazos

septiembre 19, 2010 12:14 a. m.  
Blogger Senior Citizen said...

¡Pues sí que te has ido lejos hoy! Al salvaje Oeste nada menos.... Me has recordado aquella película tan buena La leyenda de la ciudad sin nombre.

septiembre 19, 2010 12:20 a. m.  
Anonymous unjubilado said...

Bonitas imágenes. Yo vi un poblado minero en el centro de la selva, con gente removiendo arenas, cuando nos dirigíamos en avión a Canaima (Venezuela), pero íbamos a unos 1000 metros de altura. Según nos dijo el comandante del avión, cuando encontraban una pepita de oro de gran tamaño, trataban de que no se enterara nadie y procuraban salir de la selva amazónica, hasta algún poblado próximo para venderla.
No era nada mas que una calle alargada, el precio de los alimentos cuando llegaban se multiplicaba por diez.
Estaba en las proximidades del Salto del Angel.
Un saludo.

septiembre 19, 2010 8:10 a. m.  
Blogger TriniReina said...

He visto poblados así sólo en las pelis y nos podemos hacer la idea de cómo vivían entonces. También ayudan las novelas basadas en la época. Ahora sólo la visitan los turistas, para ser abandonada una y mil veces más.

Abrazos

septiembre 19, 2010 1:01 p. m.  
Blogger fgiucich said...

De tu mano vamos recorriendo mundo. Gracias y abrazos.

septiembre 19, 2010 2:08 p. m.  
Blogger Alí Reyes H. said...

No conocía este pueblo fantasma...Gracias por presentármelo

septiembre 19, 2010 3:42 p. m.  
Anonymous Fuga said...

Dale las gracias y felicítala de mi parte, he visto fotos muy buenas con unos encuadres de profesional.
Gracias por acercarnos un poco de historia, imposible de saberla si no fuera por vosotras.
Besinos.
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Sigo haciendo honor a mi nick :-)

septiembre 19, 2010 5:00 p. m.  
Blogger Alejandro Kreiner said...

Interesante. El oro proporciona riqueza y progreso hasta en el desierto...

Saludos.

septiembre 19, 2010 6:39 p. m.  
Blogger Oréadas said...

Que pena que se queden fantasmales tantos pueblos, verdad?
Un beso Leo, me encantaron las fotografías.

septiembre 20, 2010 12:45 a. m.  
Blogger Merchi said...

Como la mayoría de la gente, conocida si me es "la fiebre del oro en América", lo que si me era desconodido por completo es este pueblo. Sin duda alguna, história pura y real, de la que solo queda lo que apreciamos en las fotos.
Fijate que aún así, me encantaría pasearme por esa escuela, entrar en su iglesia, admirar el salón..en fin, recorrerlo entero.
Vendría cargada de fotos, y seguramente contenta al traerme conmigo una experiencia maravillosa.
Gracias por acercarnos a sitios que nos son completamente desconocidos, al menos en mi caso.
Me ha encantado el post, Leo.

Besines

septiembre 20, 2010 6:54 p. m.  
Blogger GUILLERMINA said...

En Almeria existe un poblado indio americano resto de las películas que rodaban alli los americanos, cuando Almeria estaba de moda. Yo lo vi y se mantenía en buen estado de conservación, fue en el 92 y aun hoy recibe visitas.

Abrazos Guille

septiembre 20, 2010 11:14 p. m.  
Blogger Salamandra said...

Por una parte me ha recordado al pueblo del oeste en Almería. Por otra, la referencia a la minería me recuerda a Minas del Horcajo, un pueblo minero abandonado (casi) en Ciudad Real.

http://mineralespania.blogspot.com/2009/02/minas-del-horcajo_19.html

Muy buenas fotos.

septiembre 21, 2010 8:45 a. m.  
Blogger Leodegundia said...

Guille – Si, a pesar de lo solitario del lugar y del polvo que todo lo cubre parece que se pueda notar el bullicio que hubo allí en otro tiempo, lo que nos indica que fue un pueblo real y no ficticio como los de las películas.

Ligia – No se si en algún momento lo hayan podido utilizar, tal vez si.

Senior Citizen - ¡Qué más hubiera querido yo! pero ni me fui tan lejos ni nunca iré a ese sito, gracias a que hay quien viaja por mi y me trae las fotos.
Buenísima esa película y no menos buena la música que la acompañaba.

Unjubilado – Esta ciudad parece que fue algo mayor que una calle alargada, pero el guardar silencio del oro encontrado supongo que sería lo mismo pues al que hablaba demasiado lo tenían que atender en la funeraria.

TriniReina – Que razón tienes, estas ciudades son abandonadas una y otra vez.

Fgiucich – :-) Poquito a poco que todavía queda mucho mundo por recorrer.

Alí Reyes H. – Bienvenido a mi casa.
Yo tampoco lo conocía hasta que me trajeron estas fotos.

Fuga – Se lo diré a ella pues viniendo de una entendida como tú quiere decir que son buenas.
:-) Ya lo veo, elegiste un nick muy apropiado.

Alejandro Kreiner – Si, proporciona riqueza y progreso, la pena es que con él viene también mucha desgracia.

Oréadas – Así es, pero a pesar de la modernidad todavía a veces nos comportamos como nómadas y dejamos los asentamientos atrás y vacíos para buscar nuevos lugares.

Merchi – A mi también me hubiera gustado darme una vuelta por allí, con calma que creo que es la mejor manera de empaparse de aquel ambiente en esos edificios ahora vacíos pero en los que seguro todavía quedan los ecos de las voces pegados a las paredes.

Guillermina – Había oído hablar de él, pero ¿todavía está en buen estado? Es raro que no se oiga anunciarlo como reclamo turístico de la zona.

Salamandra – Gracias por el enlace que dejas, la página es muy interesante.

septiembre 21, 2010 10:29 a. m.  
Anonymous Marian said...

Es curioso…parece que los buscadores de fortuna, embelesados por el sueño del oro, fueron dejando tras de sí pueblos fantasmas y un silencio denso, sobrenatural, casi sólido… Es como si el anonimato se hubiera adueñado de las calles y quedase una foto encallada en el pasado. No deja de ser inquietante ese vacío, aunque el turismo las haya puesto de moda. A mí es que esa desolación ambiental me da un poco de yuyu … imaginar que surgieron en la nada y se vaciaron tan deprisa como se habían construido. Parece que el furor del oro no entiende de arraigos.
Por cierto, hablando de arraigos y salvando las diferencias culturales con el artículo de hoy, como mera anécdota menciono que a las buscadoras de oro de la zona alta del Bierzo (pues es secularmente tarea de mujeres en esta zona y una actividad temporal que se ejercía como complemento a la economía familiar) conocidas como “oreanas” todavía se las podía ver a finales de los 80 abriendo calicatas a orillas del Sil, las faldas arremangadas, lavando luego en el río las arenillas depositadas por la avenida del río. Otra estampa, que en tiempos de crisis, ha hecho soñar a más de un emprendedor en la rentabilidad de esta “empresa”.
Un abrazo

septiembre 21, 2010 10:39 a. m.  
Blogger Leodegundia said...

Marian – Me encanta eso que cuentas de las “oreanas” no tenía ni idea de su existencia, sería bueno indagar un poco más y hacer un buen artículo sobre ellas ¿tienes más datos? ¿y fotos?. :-) Perdona que me ponga tan pesadita, pero creo que sería muy interesante y además no creo que fuera de la zona sea muy conocido.

septiembre 21, 2010 10:56 a. m.  
Blogger Senior Citizen said...

También por aquí abajo tenemos nuestra pequeña fiebre del oro....

septiembre 21, 2010 4:37 p. m.  
Blogger Tawaki said...

Qué bonito paseo. Conozco tan poco de los EEUU... Las fotos son estupendas.

En Asturias también se encontró algo de oro, pero a otra escala, claro está.

Un abrazo.

septiembre 23, 2010 7:43 a. m.  
Blogger Leodegundia said...

Senior Citizen – Aunque no de una forma espectacular en nuestro país también tuvimos nuestros coqueteos con esa “fiebre del oro”, de hecho, en Asturias son famosos los bateadores de Navelgas en donde incluso se hacen campeonatos.

Tawaki – Pues milagro para ti con lo que te gusta viajar, seguro que no tardarás en irte hasta allí.
Y si, en Asturias también hubo oro aunque ahora poco debe de quedar, como le dije a Senior Citizen son famosos los bateadores de Navelgas.

septiembre 23, 2010 11:27 a. m.  
Blogger Chela said...

Resulta un pueblecito de película, claro que este es auténtico. ¡Un recuerdo de su famoso pasado!Y para nosotros el recuerdo de un montón de buenos films del oeste.

Me ha resultado curiosa esta entrada pues no tenía referencia de este pueblo mítico.

Un fuerte abrazo.

septiembre 24, 2010 11:32 a. m.  
Blogger Leodegundia said...

Chela – A decir verdad yo tampoco hasta que me dieron las fotos que guardé con todo cuidado olvidándome de ellas, pero el otro día las encontré y se me ocurrió este artículo pues me parece que es interesante conocer estos lugares que tanta vida tuvieron y que ahora están abandonados.

septiembre 25, 2010 11:35 a. m.  
Blogger RosaMaría said...

Qué bonito y enxebre! Muy buena la reseña y las fotos estupendas. Nada que ver con las que hago yo. Precioso post. Beso grandote

septiembre 29, 2010 3:15 p. m.  
Blogger Leodegundia said...

Rosa María - Me alegra que te haya gustado.

septiembre 30, 2010 6:29 p. m.  

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