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domingo, marzo 20, 2011

Todo vale


Ulpiano Checa (1860-1916)


Dicen que en la guerra todo vale con tal de salir victoriosos y a las maniobras empleadas para conseguir ese fin se les llama estrategia.

Muchas batallas se ganaron precisamente no por la fuerza si no por la inteligencia a la hora de enfrentarse al enemigo, se le distrae o se le engaña con las ideas más variopintas, no olvidemos lo del caballo de Troya, meter al enemigo en casa en forma de regalo. Pues algo similar pasó en Roma en el año 410, pero esta vez sin caballo.

Roma se había ido librando de los invasores extranjeros unas veces por emplear una buena defensa y otras por pagar buenos rescates. Pero llegó Alarico y se empecinó por conquistarla. Dos veces lo intentó, en el año 408 con un largo asedio que produjo muchos muertos y del que los romanos se libraron después de pagar un fuerte rescate que de momento satisfizo a Alarico. Al año siguiente volvió a la carga empezando esta vez por hacerse con el puerto de Ostia, el puerto de Roma sin el cual no podrían subsistir. De nuevo soltaron los dineros y fue lo peor que hicieron ya que aunque en un principio Alarico se retiró luego le dio por pensar que si le entregaban ese dinero estaba claro que tenían mucho más así que decidió intentarlo por tercera vez pues conquistar la ciudad de Roma eso si que sería un buen botín.

Sabía que los romanos lucharían hasta la muerte antes de entregar la ciudad, lo que significaría que sus filas quedarían también muy mermadas y eso no le convenía, así que se fabricó una estrategia muy bien pensada. Comunicó a los patricios romanos que era hora de alcanzar la paz y para sellarla les entregaría trescientos esclavos y luego se retiraría. Y aquí picaron los romanos como verdaderos incautos aceptando el regalo sin la menor sospecha, quizás porque los esclavos para los romanos eran un bien muy preciado.

Se retiró Alarico a prudente distancia bajo la atenta mirada de los romanos que a pesar del regalo tenían dudas de su buena voluntad. Entretanto los esclavos desempeñaban su papel a la perfección, no se podría decir que hubiera otros más agradables y eficientes en su trabajo. Y ambas cosas lograron que los romanos se relajaran lo suficiente hasta llegar a retomar la vida rutinaria.

Fue entonces y siguiendo el plan establecido que esos esclavos, que no eran tales, si no buenos guerreros, se dirigieron a una de las puertas de la ciudad, mataron a los guardias y abriendo las puertas permitieron el paso a Alarico y sus tropas. La hora elegida fue la de la siesta momento en el que los que podrían haber puesto resistencia no estaban en condiciones de hacerlo y el invasor campó a sus anchas haciéndose con la ciudad ante el asombro y el temor de sus habitantes.

Siempre digo que la Historia es muy interesante pero no siempre se la utiliza bien pues no se sacan de ella las enseñanzas que se debería. Así que voy a terminar con una que creo es importante en este relato: Nunca aceptes regalos de tu enemigo y si lo haces, no bajes la guardia en agradecimiento.

21 Comments:

Blogger Senior Citizen said...

Pues los romanos no aprendieron y muchos siglos después se dejaron seducir por los regalos en forma de poder que les ofreció Mussolini y lo pagaron con la tragedia de una guerra.

marzo 20, 2011 9:43 a. m.  
Blogger Leodegundia said...

Senior Citizen - Me temo que aprender, lo que se dice aprender, no aprende nadie, ya que a lo largo de la Historia se ve como se repiten los errores una y otra vez.

marzo 20, 2011 9:58 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

La guerra es un error que permanece. Con engaños o regalos o triquiñuelas, pero los amigos de hoy se convierten por obra de magia en enemigos acérrimos...

marzo 20, 2011 10:19 a. m.  
Anonymous Tere- Incisos said...

Me olvide de firmar, el "anónimo": soy Tere-incisos. Un beso

marzo 20, 2011 10:20 a. m.  
Blogger Leodegundia said...

Anónimo (Tere-Incisos) - La guerra es un error que permanece porque el género humano no es capaz de aprender.
En cuanto a que los amigos de hoy se conviertan en enemigos es porque en realidad esa amistad no existía.
Triste, pero habitual.

marzo 20, 2011 10:25 a. m.  
Blogger Umma1 said...

Enseñanzas varias se pueden sacar de la historia.
Creo que la principal,usarla para comprender el presente.

marzo 20, 2011 12:33 p. m.  
Blogger Ligia said...

Buena reflexión final. Abrazos

marzo 20, 2011 2:11 p. m.  
Blogger Alejandro Kreiner said...

En tiempos de guerra no se puede cambiar la guardia... y en tiempos de paz tampoco.


Saludos.

marzo 20, 2011 4:04 p. m.  
Blogger Muyerina said...

Parece que esta vez los romanos siguieron el famoso refrán "a caballo regalado no le mires el diente", y esta vez los dientes los tenían bien afilados...

marzo 20, 2011 4:33 p. m.  
Blogger almena said...

La fuerza vencida por la astucia.
Sí, mejor no aceptar regalos del enemigo...
En cuanto a la guerra, otro gallo nos cantaría si pensáramos más en la reflexión de Gandhi: "No hay camino para la paz. La paz es el camino"

Besos, Leodegundia!

marzo 21, 2011 12:00 a. m.  
Anonymous Marian said...

A la tercera va la vencida, dicen. Creo que la puerta hacia el desastre comenzó a entreabrirse antes. Alarico sólo tuvo que esperar a que el error estratégico lo cometiera el propio emperador con su incompetencia, bien sabía que nadie acudiría en auxilio de Roma. El emperador Honorio no sólo se desentendió de Roma si no que mandó asesinar a Estilicón, su preceptor y general de sus ejércitos, el único que había sido capaz de pararle los pies a Alarico mientras le daba largas. Parte de las tropas leales a Estilicón se unieron a Alarico y ya se sabe que a río revuelto…Pero hay algo en el saqueo que hace sospechar que además de los infiltrados hubo un puñado de patricios romanos que no tuvieron reparos en abrir las puertas de Roma a los godos a cambio de que sus propiedades fueran respetadas. Algo tuvo el saqueo de “selectivo”…Lo que no falla nunca es que los efectos de las guerras se ceban siempre con los más desfavorecidos.
Un abrazo

marzo 21, 2011 10:50 a. m.  
Blogger Leodegundia said...

Umma1 – Así es, muchas enseñanzas se pueden sacar de la Historia que resolverían muchos de los problemas actuales, pero parece que eso no interesa.

Ligia – Esa es una de las que se pueden sacar, pero seguro que hay más.

Alejandro Kreiner – Tú lo dijiste, ni en tiempos de paz no vaya a ser que nos cojan con el pie cambiado.

Muyerina – jaja, el diente hay que mirarlo siempre ya que hay regalos envenenados.

Almena – Pero parece ser que ese camino a muchos no les gusta porque no proporciona las riquezas y el poder que quieren.

Marian – Razón tienes y rumores hay de que no fue todo la habilidad de Alarico la que le llevó a conquistar Roma, siempre hay gente que para salvaguardar sus posesiones y su vida a cambio entregan la de los demás.

marzo 21, 2011 11:09 a. m.  
Blogger fgiucich said...

Decía Maquiavelo: "que las guerras se ganan más por imbecilidades del adversario que por meritos propios". Abrazos.

marzo 21, 2011 12:09 p. m.  
Blogger Fran said...

Este ejemplo histórico y esta enseñanza me han parecido fantásticos ¡No sabes hasta qué punto!
Algunas veces confiamos y creemos en la buena voluntad de las personas y debemos ir con más prevención.

marzo 21, 2011 1:08 p. m.  
Blogger Leodegundia said...

Fgiucich – Es que Maquiavelo sabía mucho y en este caso desde luego razón no le falta.

Fran – Por supuesto que las enseñanzas que se pueden sacar de la Historia no son sólo para temas de guerras y gobiernos de las naciones, también valen para la vida de los de a pie. Desconfiar de algunas personas que nos muestran su mejor sonrisa y nos regalan el oído con bellas palabras es prevenir muchos problemas pues desgraciadamente no todo el que se proclama amigo lo es.

marzo 21, 2011 4:32 p. m.  
Blogger Senior Citizen said...

fgiucich: Como las elecciones.

marzo 21, 2011 5:02 p. m.  
Blogger Tawaki said...

Gran Ulpiano. Vi su museo hace un par de veranos y quedé asombrado con sus caballos.

Y sabio consejo ese de no aceptar algunos regalos.

Abrazos.

marzo 21, 2011 10:30 p. m.  
Blogger TriniReina said...

Yo creo que siempre caeremos en los mismos defectos. Los regalos son diofíciles de rechazar incluso para los poderosos que ya, se supone, lo tienen todo.

Me gusta este trocito de historia que nos traes y también la enseñanza que deja.

Besos

marzo 23, 2011 8:48 a. m.  
Blogger Salamandra said...

Ya lo decían en Astérix legionario: "Timeo Danaos et dona ferentes". Y es que aún hoy día sigue funcionando el timo de la estampita a pesar de que "todo el mundo" lo conoce.

marzo 23, 2011 9:49 a. m.  
Anonymous unjubilado said...

Desgraciadamente en las guerras todo vale, y además si conseguimos echar la culpa a nuestro enemigo de todos los daños que estamos ocasionando, mejor que mejor.
Gadafi renueva su ofensiva en Misrata y bombardea el hospital. Esto lo dicen los aliados, pero los otros dicen "Libia «decidió aplicar de inmediato un alto el fuego y dar por terminadas todas las operaciones militares», declaró Kusa en conferencia de prensa."
Entonces a qué jugamos (peleamos)?
Me temo que no aprenderemos nunca, allí donde haya algo que arrebatar (oro negro), allí estarán las naciones para tratar de conseguir un trozo de la "tarta".
Claro que si la guerra fuera en algún país que no tiene nada, seguro que ninguna coalición movería ni un dedo para ayudar a unos u otros.
Perdón, he mezclado churras con merinas, pero Alarico queda muy lejos y en la actualidad otros nombres son los protagonistas de que "Todo vale".

marzo 24, 2011 10:48 a. m.  
Blogger Leodegundia said...

Tawaki – Conocí los cuadros de Ulpiano hace poco y este me pareció muy apropiado para acompañar el texto.

TriniReina – Con los regalos hay que tener cuidado, pero sobre todo si el que te lo hace es tu enemigo por mucho que quiera disfrazarlo de regalo de paz.

Salamandra – Es tremendo ver como aún hoy en día y cuando ya se sabe que no hay nada nuevo bajo el sol la gente todavía pica en cosas como esta.

Unjubilado – En la Historia es normal mezclar churras con merinas y sobre todo en las guerras porque casi todas tienen muchos puntos en común y lo peor es que no se aprende nada de ellas, ni los que las provocan ni los que las sufren.

marzo 24, 2011 12:21 p. m.  

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