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martes, enero 10, 2006

La madreña

Cuando os mostré el cuadro del “Filandón”, al comentarlo, cité las madreñas y como es posible que algunos no las conozcáis, hoy voy a escribir un poco sobre ellas.

En Asturias, el calzado de madera por excelencia es la madreña, un calzado hecho enteramente de una sola pieza de madera, que presenta a diferencia del zueco, un tacón bien marcado y dos tacos delanteros en la suela, aunque éstos, en la mayoría de los tipos, se funden formando un único taco delantero corrido. Estos resaltos le proporcionan estabilidad al asentarse sobre un suelo irregular, le aíslan del barro y de la humedad y permiten su giro al caminar, compensando así la carencia de flexibilidad del material; pero tengo que decir que aunque prácticas, no es fácil caminar con ellas y si no se manejan bien se corre el riesgo de torcerse un tobillo.

Su origen es incierto, pero se puede hablar de la evolución del calzado de madera hasta llegar a la madreña empezando por una simple tabla atada al pié por medio de correas, pasando por las sandalias, las galochas (suela de madera y empeine de cuero) y los zuecos. Su uso está muy extendido para realizar las labores en la cuadra o en las huertas, se suelen tener en el zaguán, así que cuando se sale para trabajar se las ponen y al volver con una simple sacudida se las quitan, pues no es costumbre entrar con ellas en la casa.

Básicamente hay dos tipos de madreñas, las que se calzan con escarpines (un calzado a medio camino entre zapatilla y calcetín que se solía hacer con materiales distintos como sarga, lana, fieltro..) y las que se calzan con zapatillas comerciales. Las primeras son unas madreñas robustas muy cerradas de boca y es la más antigua de las dos, su uso está prácticamente extinguido aunque todavía queda algún madreñero que conoce su elaboración; la segunda es la que todavía se usa en la actualidad, es más escotada y está adaptada a las zapatillas comerciales.

La denominación de las diferentes partes de la madreña varían de una zona a otra, dependiendo de las diferentes variantes dialectales, pero válganos ésta como ilustración. Se puede decir que las partes más importantes de una madreña son la denominada “casa” y la altura y posición de los tacos ya que son los que determinan la comodidad en el giro.
La decoración de las madreñas se puede agrupar en unos estilos que corresponden a zonas normalmente bien delimitadas, además tienen que ver también con el tipo de madreña, un madreñero no suele aplicar la decoración de una madeña de escarpín a otra de zapatilla.
La repercusión de la producción madreñera en la economía rural de Asturias ha sido enorme en épocas pasadas. La venta de madreñas permitió a muchas familias contar con unos modestos ingresos ya que se simultaneaba con las labores del campo y era un oficio transmitido de padres a hijos. Lo común era la venta en los mercados de los concejos y en menor medida en comercios especializados, aunque también se practicaba el “servicio a domicilio”, en el que el madreñero, mantenido y alojado en una casa, proveía de madreñas al grupo familiar para una buena temporada.

Las madreñas solían recibir un tratamiento superficial consistente en un ahumado, pero con el paso del tiempo este método fue sustituido por la pintura. Con el ahumado se pretendía mejorar su apariencia a la vez que era un tratamiento preventivo de la madera contra la humedad y la carcoma para que tuviera más duración, otro dato es que los buenos madreñeros cortaban la madera en luna menguante pues al parecer la madera se conservaba mejor. Mientras que en Quirós y Lena el ahumado se llevaba a cabo con helechos secos que producían una coloración rojiza, en el resto se ahumaban con cortezas de abedul y escobas de monte, resultando en este caso un color negro mate, que realzaba la belleza de la madreña.

En el proceso de industrialización sólo nos va quedando la añoranza de este elemento tan enraizado en nuestra cultura, que va siendo progresivamente desplazado por el arrollador empuje de calzados más cómodos, pero menos higiénicos e idóneos para la ejecución de las tareas propias de las áreas rurales.

49 Comments:

Blogger Tastavins said...

Gracias por la aclaración. Yo a todos los zapatos de madera los llamaba zuecos. Pero ahora ya puedo hablar con propiedad :)
Un abrazo!

enero 10, 2006 9:19 a. m.  
Blogger Glassy said...

Me da dolor ver cómo desapaercen las costumbres rurales, son todas preciosas y minuciosas. Un beso.

enero 10, 2006 10:52 a. m.  
Blogger Anazia said...

Estas zapatillas siempre me recordarán a Suiza.

Por cierto, ¿la fecha no está adelantada un día?

enero 10, 2006 11:51 a. m.  
Anonymous Azul said...

Pues yo no conocía las madreñas, pero me ha gustado mucho la forma en que nos las presentas, se me hizo muy cortita hoy la historia :(

Y también me acorde de mis primeros zuecos...cuando era pequeña y mira que pesaban eh...Un bikiño Leo :D

enero 10, 2006 12:12 p. m.  
Blogger Azusa said...

Mi mejor amiga procede de Asturias y tiene unos zuecos de madera, pero madreñas no le he visto, le preguntaré si sabe de ellas...

enero 10, 2006 12:45 p. m.  
Anonymous Marian said...

Este tipo de calzado es tradicional en todo el norte,en algunos pueblos , los más ancianos continúan utilizándolo, no sólo para la labor sino para protegerse de las inclemencias del tiempo.No resulta nada sencillo caminar con madreñas, yo lo he probado.Es una estampa rural entrañable de mi infancia.Me ha encantado el recuerdo.
El verano pasado conocí un "Museo de la madreña", que no ésta muy lejos de Oviedo, en Venero, Campo de Caso.Anímo a que lo visiten, merece la pena.
Un besín

enero 10, 2006 1:14 p. m.  
Blogger Mardolo said...

A mi me encantaba andar con ellas cuando era niña. En mi pueblo se usan aún especialmente para ir a buscar el ganado porque las roderas y caminos no están asfaltados. También las llamamos "galochas" que creo que es como se llaman en Galicia.
Me ha encantado tu post de hoy. Me ha recordado un sitio que siempre tendré en mi corazón.
Un abrazo.

enero 10, 2006 3:17 p. m.  
Blogger almena said...

Me encanta lo exhaustivo de tus posts, la forma en que desciendes a cada detalle.
En mis viajes de ocio por el Norte las he visto, me gustaban!
No imaginaba detrás de ellas todas estas cosas que nos cuentas.

Un abrazo, Leodegunda.
Grande :-)

enero 10, 2006 3:20 p. m.  
Anonymous incondicional said...

Excelente, como todos tus post, ya te dije que de pequeña me las robaban, siempre fuí un desastre con ellas, si no me las robaban, las perdía o las olvidaba, nunca me he sentido cómoda con ellas, no podía correr y saltar y siempre fuí una niña muy inquieta. He leído a Marian que te comenta del museo de la madreña, dejo el enlace por si alguien tiene interés en visitarlo, está en un enclave espectacular, muy cerca de él, celebramos comidas con los compañeros, ( son todo chicos ;-) ) de trabajo, preparan una fabada con jabalí y unos guisos de venado que les encantan, acaban con chupitos de cardhu, no veas como bajan luego las curvas, es broma, solemos pasear por el delicioso entorno y cuando los efluvios del alcohol han desaparecido, bajamos tan ricamente contemplando deslumbrantes puestas de sol.
Ahí va el enlace : http://www.desdeasturias.com/asturiasbasica/rutas.asp?idruta=26
Besinos.

enero 10, 2006 3:38 p. m.  
Blogger Cris said...

No sabía que existiera este tipo de calzado. Pero lo cierto es que cuando estuve en Holanda visité un lugar donde los fabricaban artesanalmente, y presencié una muestra de su elaboración, quiero decir, no eran madreñas, pero sí que eran muy muy similares. Un tipo de zueco de allí.
Me gusta mucho todo lo que tenga que ver con lo tradicional, gracias por darlo a conocer, Leo.

Un beso.

enero 10, 2006 5:17 p. m.  
Anonymous José Sans said...

Hola Leo:
Es curiosa la historia de este calzado. Todo y que muchas veces creemos que es solo típico de Asturia o Galicia, se solía utilizar en otras partes de España, como aquí en Catalunya que se llaman =socs= de zuecos.
Parece haberse perdido, casi totalmente, la costumbre de utilizarlos, al menos aquí y en otras regiones de Europa, quedando únicamente las típicas madreñas holandesas.
Otra curiosidad más para nuestro acerbo cultural. Gracias Leo por esas pequeñas, pero bien documentadas, hostorias.
Besos
José

enero 10, 2006 6:42 p. m.  
Anonymous brisaenlanoche said...

Digo yo que serían incómodos también para las tareas rurales, ¿no? Es que pensar en un calzado de madera... no se, qué dolor... No sabía que existiera este calzado, como la mayoría, yo sólo conocía los zuecos...

Un abrazo.

enero 10, 2006 6:53 p. m.  
Anonymous Trini said...

Me encantan estos Post tuyo donde nos enseñas las costumbres de tu tierra. Gracias.

Muchos besos

enero 10, 2006 7:01 p. m.  
Anonymous unjubilado said...

Con la explicación casi me dan ganar de probar a hacer unas madreñas, dispongo de todas las herramientas necesarias, pero me falta la madera; efectívamente en cuarto menguante la madera se conserva muchísimo mejor.
Un dato curioso, si una persona se corta las uñas o el pelo en menguante, tarda bastante más tiempo en crecerle que si lo hace en cuarto creciente o en luna llena.
Saludos

enero 10, 2006 7:16 p. m.  
Anonymous valentina said...

Curioso calzado..
Gracias a ti,hoy se una cosa más..
Como siempre..lo haces muy bien..
Besitos.

enero 10, 2006 7:51 p. m.  
Anonymous Consumidor irritado said...

Precioso hilo Leodeghundia, que me trae viejos recuedos de mis primeras madreñas, aun no conocia Asturias, pero me trajeron unas con las que me encantanba andar.

enero 10, 2006 9:20 p. m.  
Blogger Leodegundia said...

Tastavins – La forma de los zuecos es muy diferente de la forma de las madreñas.

Glassy – Si, es una pena, sobre todo cuando lo que desaparece es útil y se cambia por otras cosas que son peores.

Anazia – Gracias por lo de la fecha, no se por que salió ese día, ya lo modifiqué.

Azul – Yo diría que las madreñas pesan menos que los zuecos y además como se llevan con zapatillas son más cómodas.

Azusa – Pues es raro, porque en Asturias creo que se usan pocos zuecos y muchas madreñas.

Marian – Si, es cierto se que hay un museo de la madreña pero yo no lo conozco.

Mardolo – Galochas se llaman también en la zona de Asturias limítrofe con Galicia. Yo también tuve unas madreñas pero no era muy hábil caminando con ellas.

Almena – Cualquier cosa se puede decir que tiene detrás una historia, lo que pasa es que la mayor parte de las veces no reparamos en ella.

Incondicional – Gracias por colaborar poniendo el enlace del museo, tú siempre tan detallista.

Cris – Lo de Holanda son zuecos, viéndolos juntos son muy diferentes los zuecos de las madreñas.

José Sans – Aquí en Asturias todavía se usan mucho en las zonas rurales y creo que son mucho mejores para los pies que esas botas de goma que se están utilizando ahora, pero en fin, la gete quiere ser “moderna”.

Brisaenlanoche – Al revés, era el calzado idóneo para las tareas rurales y los pies no te dolían pues iban protegidos con las zapatillas o los escarpinos.

Trini – Me gusta mostrar mi tierra porque a pesar de sus defectos, la quiero.

Unjubilado – Lo del pelo y las uñas ya lo había oído yo, pero la verdad es que nunca se me ocurrió tenerlo en cuenta.

Valentina – Me alegra que te parezca interesante, para nosotros son tan corrientes las madreñas que casi nos resulta raro que alguien no las conozca.

Consumidor irritado - ¿Así que te regalaron unas madreñas?, es curioso, ¿caminabas bien con ellas?, yo era pelín patosa.

enero 10, 2006 9:48 p. m.  
Blogger Bohemia said...

Conocía las madreñas (uhm, en Cantabria se llaman de otro modo)pero obviamente no conocía tantos datos. Siempre dándonos a conocer cositas interesantes...

enero 10, 2006 9:55 p. m.  
Anonymous Darilea said...

Visite como en otras ocasiones tu tierra. Y quede prendada de las costumbres, paisajes, duendes y xanas.
Y como no de las madrañas, que bien te voy a confesar que no sabía el nombre. Yo las llamaba zuecos de madera.
Ahora sé una cosa más de tu querida Asturias.
Besitos.

enero 10, 2006 10:07 p. m.  
Anonymous julio said...

Me imagino que muchas de esas madreñas, actualmente, se emplearán como elemento decorativo en las casas rurales

Muy instructivo, un abrazo

enero 10, 2006 10:41 p. m.  
Blogger Turulato said...

Hoy me has "dado" de lleno..
De niño, en mi pueblo era el calzado habitual de las marineras. Los chicos soliamos llevar "Katiuskas" -botas de agua- y a veces madreñas.
Tenían dos tacos delante y tacón, y las llevábamos con calcetines gruesos.
Eran de color madera claro, sin mayores adornos. Calzado recio para no mojarse, sin concesiones.
Aún puedo recordar el ruido que hacían.. Vivía en la plaza del mercado y me despertaban las ruedas de los carros, las voces de los arrieros y el pisar de las madreñas..
Era feliz....

enero 10, 2006 11:26 p. m.  
Blogger Turulato said...

Se me olvidaba. Me puse a recordar y se me pasó..
Conozco algo parecido en Aragón. La suela es de madera, pero el empeine y talonera se hacen mediante soga que se sujeta en unos agujeros en la suela.
Para pies curtidos.

enero 10, 2006 11:29 p. m.  
Anonymous natalia (cenicienta) said...

yo no sabía su nombre, pr sí las vi cuando fui a nuestra querida Asturias y la verdad q como casi todo allí me impresionó. Pr a mi amiga le encantaron, de hecho todavía sigue arrepintiendose de no haberse traido unas.. otra vez será, pq yo tengo q volver.. besos

enero 11, 2006 1:46 a. m.  
Blogger Amor said...

No s'e si estar'as de acuerdo conmigo en que lo mágico es bastante más real que lo real. Un abrazo.

enero 11, 2006 7:35 a. m.  
Anonymous Hannah said...

Muy interesante y rico post, Leo, ya que nos acrca al conocimiento de la cultura de un pueblo. Al leerlo he recordado una bonita canción catalana: "Els Sclops (o esclops) d'en Pau" de mi más tierna niñez. Es curioso cómo en todo el norte español se repiten usos, costumbre, utensilios y objetos que con algunas variaciones podemos encontralos por todo el Languedoc francés, también en el Berí, y fuera de Francia, en Bélgica, Holanda y en Alemania... ¡Nos parecemos todos tanto!

Un abrazo enorme.

Hannah

enero 11, 2006 12:50 p. m.  
Blogger Raúl said...

Me gustan mucho estos sencillos homenajes que rindes a los elementos tradicionales de tu país y de tu región. Es una muy buena manera de divulgar lo más bello de tu territorio, y de brindarles bonitas enseñanzas a tus amigos.

Un fuerte abrazo,

enero 11, 2006 3:14 p. m.  
Blogger Matías Zelick said...

Pues yo no conocía las madreñas... y si los hubiera visto en la vida real, pensarían que eran zuecos, ahora podría dudar entre unos y otros hasta que viera la suela de los mismos... poco a poco aprendemos más de las costumbres de Asturias, muchas gracias.

enero 11, 2006 3:34 p. m.  
Anonymous diego said...

Muy interesante todo el proceso de elaboración de las madreñas, pero a mí sólo me viene a la mente una pregunta: ¿Cómo puede caminar alguien con eso en los pies? ¿No es una tortura?

enero 11, 2006 4:33 p. m.  
Anonymous Aitor said...

Había oído hablarde ellas.ahora se
de ellas. Gracias :)

enero 11, 2006 6:00 p. m.  
Blogger Carlos said...

Dices que si no se sabe caminar con ellas resulta ser peligroso, las veo incómodas y peligrosas de lastimarme algo, pero exelentes para comprarlas y tenerlas como un recuerdo de algo qeu quizá desaparece poco a poco. Donde las venden?

un beso !!! y que tengas un buen día!!!

enero 11, 2006 6:38 p. m.  
Anonymous nina said...

la madreña si la conocia, así como el zueco que son peracidos,pero cada uno tiene sus propias características y uso. Lo que me ha encantado es como los fabrican, eso si que no lo sabíaa. La familia del padre de mis hijos eran galleguiños y con familia en Asturias. Un saludo Nina PDMe he cansado de poner besos y abrazos, te pongo un saludo que abarca las dos cosas Nina

enero 11, 2006 8:02 p. m.  
Blogger Ogigia said...

¿Has usado tú las almadreñas, leo?
Qué interesante el texto...

enero 11, 2006 8:05 p. m.  
Blogger Leodegundia said...

Bohemia – Con más o menos diferencias, el calzado de madera era corriente en todo el norte.

Darilea – La verdad es que hay mucho que conocer en todas las comunidades, a mi me gustaría saber mas de todas ellas, pero será poco a poco.

Julio – No son decorativas, en las zonas rurales todavía se emplean, son prácticas.

Turulato – Por lo que dices ese calzado de Aragón realmente es para pies curtidos, las madreñas pueden parecer un calzado muy duro para los pies pero al poder llevar calzadas las zapatillas no es molesto, bueno, que te voy a decir si tú ya las conoces.

Natalia – Pues cuando volváis por aquí, os podréis llevar unas, pero cuidadín con echar a correr con ellas, hay que practicar primero.

Santiago Tena – Lo mágico puede ser tan real como nosotros queramos y por regla general mas agradable.

Hannah – Si, aunque parezca que antes las gentes estaban muy aisladas no le estaban tanto, los usos, las modas y cualquier novedad que se produjera acababa llegando a todos lados, por eso hay tantas cosas similares en países muy distantes.

Raúl – Si, me gusta hablar de las cosas de mi tierra, pero también descubrir las de otros lugares, ahora estoy intentando buscar información sobre tu país.

Matías – Tú que tanto viajas algún día te acercarás a Asturias y seguro que te pruebas unas madreñas, será otra experiencia, como la de correr por Roma.

Diego – No, no es una tortura, es el mejor calzado para una tierra como la mía en la que llueve mucho y las zonas llanas son muy escasas.

Aitor – Pues seguro que en tu tierra las hay, o al menos algo parecido.

Carlos – Peligrosas no son, lo que sucede es que hay que aprender a caminar con ellas, no olvides que al ser de madera son rígidas, pero se acostumbra uno a ellas. Yo no las usaba bien pues las llevé muy poco tiempo y no por obligación si no como novedad cuando era niña.

Nina - Bueno, si tenías familia gallega y asturiana entonces no te habrá sonado raro lo de las madreñas.
:-))))Se acepta saludo en lugar de besos y abrazos.

Ogigia – Si, como ya dije las usé pero muy poco tiempo, fue como una diversión, pero al final acabaron aparcadas.

enero 11, 2006 9:48 p. m.  
Blogger melytta said...

Me ha gustado muchísimo este post, Leo. Galochas he tenido varias veces y me encantan. Encuanto a las madreñas me regalaron unas siendo una "niña" y es verdad, era muy díficil andar con eso, así que se quedaron de adorno por el campo, pero me parecían preciosas. Me ha gustado mucho recordar todo eso y ojalá suceda como con las alpargatas de esparto que han vuelto a resurgir.
Besitos.

enero 11, 2006 9:53 p. m.  
Blogger Kuan said...

Tan interesante e instructivo como siempre Leo. Recuerdo que mi abuela, cuando érams niñas y no hacíamos las cosas como a ella le parecía, nos decía... "Sois unas galochas" Lo había olvidado, y al leer tu post, he rescatado el recuerdo. ¿Conocias ese otro significado?

Un besito

enero 12, 2006 6:45 a. m.  
Blogger Amor said...

Me alegra de corazón que me apoyes en lo del perdón. ¿Te das cuenta de que si siempre todos predonáramos todo las leyes y todas las normas dejarían de tener sentido? Me encantaría que pasara. Por eso la verdadera revolución es el perdón. Un abrazo. Sigue viniendo a verme.

enero 12, 2006 7:51 a. m.  
Anonymous azzura said...

Los conocía por zuecos..
Visitar tu tierra es uno de mis sueños;) no creo que tarde ya mucho.

Un abrazo

enero 12, 2006 9:20 a. m.  
Anonymous chupituni said...

Hola Leo!!! pues sí, la verdad que son una chulada, pero me pongo eso y acabo con un dolor de pinreles que no es normal!!! muy acostumbrado creo yo que tienes que estar :)

Besitos!

enero 12, 2006 11:39 a. m.  
Anonymous Max said...

Fui por primera vez a Asturias cuando era apenas un adolescente. Pasa el tiempo y las pequeñas cosas que se van esfumando transforman nuestra percepción de un lugar, aunque se siga siendo fiel al mismo. Te contaría lo que me costó, este verano, encontrar una navaja artesanal...

Por cierto, entre tú y yo, no dejo de admirar la labor que haces en este espacio. Me hace sentir como un vago redomado; yo me limito a abrir el cajón y copiar algún texto polvoriento. Chapeau, Leo.

enero 12, 2006 6:03 p. m.  
Blogger Leodegundia said...

Melytta – Yo también lo espero porque aunque es bueno avanzar y progresar, pienso que sólo se debe de aceptar si es mejor que lo que había antes, si no, es mejor quedarse como se estaba.

Kuan – Bueno en Asturias cuando se le dice a alguien “tas como una madreña” significa no saber lo que se hace o lo que se dice.

Santiago Tena – Las leyes y las normas tienen que existir aunque se perdonara siempre, son dos cosas distintas.

Azzura – Pues ven cuando quieras, nos gustan las visitas.

Chupituni – No olvides que dentro de las madreñas, protegiendo los pies, existen unas zapatillas.

Max – En Taramundi tienes todas las navajas artesanales que quieras. Todos los cuchillos de cocina que uso en mi casa son de allí y son mucho mejores que todos esos que anuncian por la tele.
:-)) no creo que seas un vago redomado, tu abres el cajón y yo los libros, me encanta rebuscar en ellos para aprender y luego cuento aquí lo que aprendí.

enero 12, 2006 9:57 p. m.  
Blogger Dianora said...

Hola Leo,
esta vez llego tarde, se me ha parado el reloj, pero ya tiene pilas nuevas.
Realmente se puede andar con eso? Siempre lo he visto tan... tan... tan... ¿rígido?
Besos

enero 12, 2006 10:49 p. m.  
Blogger Caboblanco said...

Hola Guapa; Yo también pensaba que todos los zuecos eran eso... zuecos. Me parece precioso hablar de las pequeñas cosas que dar lustre a nuestra cultura.. ¡Muy pero que muy bien!

enero 13, 2006 12:18 a. m.  
Blogger Leodegundia said...

Dianora - Dicen que nunca es tarde si la dicha es buena y tu visita es importante.
Por supuesto que se puede andar con las madreñas y como ya dije, para el campo en estas tierras es el mejor calzado.

Caboblanco - Bueno, pues ahora ya puedes distinguir entre zuecos y madreñas, ambos de madera pero con bastantes diferencias.

enero 13, 2006 8:18 a. m.  
Blogger Andrea Recol said...

No sé si te he contado que mi marido es holandés. Ya sabes que los zuecos holandeses son populares en todo el mundo. Cuando estuve en Asturias las madreñas me entusiasmaron mucho y pensé que se podrían hacer como souvenir en pequeñito (igual que los zuecos). Besitos

PD.: Leí tu post hace unos días pero estaba tan cansada que no me sentía con fuerzas para comentarlo. Besitos

enero 14, 2006 7:56 a. m.  
Blogger Leodegundia said...

Andrea recol - Espero que ya estés mas descansada que últimamente trabajas mucho.
No se ahora, pero antes si había madreñas pequeñinas, en mi casa había unas monísimas pero se las llevó uno de mis hermanos.

enero 14, 2006 10:39 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Llamanse MADREÑES

mayo 27, 2007 3:18 a. m.  
Blogger aurelio fernandez rodriguez said...

Yo soy artesano y fabríco las madreñas asturianas, si alguien está interesado en calzarlas yo se las puedo proporcionar, a traves del correo y a taves del correo electronico le esplicaría todo sobre ellas..., mi correo es el siguiente: aureliolafoz@hotmail.com

enero 16, 2009 10:41 p. m.  
Anonymous Llionesín said...

También muy típico en León, normalmente llamadas galochas.

enero 30, 2011 10:12 a. m.  
Anonymous Alberto geada said...

Las madreñas una manera de camiñar,
con elegancia y tranquilidad,
Cruzando valles y montañas,
Para el pastor,
el mejor calzado
Para el barro y terrenos frios
Lo màs aconsejable os lo dice ,
www.albertogeada.com

enero 27, 2013 12:38 p. m.  

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